Meloni celebra un hito histórico: su Ejecutivo supera los tres años y diez meses, rompiendo el récord de estabilidad gubernamental en Italia desde la posguerra. A pesar de la estabilidad, el balance de gestión es débil: reformas fracasadas, crecimiento del PIB raquítico, salarios bajos y gasto insuficiente en educación y sanidad.