El Gobierno de Ayuso pagó 6,3 millones por un ático que venderá meses después

Se eligió el camino más caro. También el menos visible.
Abogado que denunció la operación ante el Tribunal de Cuentas cuestiona los procedimientos utilizados.
Mark

¿Por qué el Gobierno compró un ático de lujo si lo iba a vender meses después?

Mimi

Esa es la pregunta central. El Gobierno dijo que era para "oficinas", pero nunca lo usó. Cuando salió a la luz la compra, anunciaron la venta casi inmediatamente.

Mark

¿Cuál es el problema real aquí, más allá del precio?

Mimi

El procedimiento. Hay una forma ordinaria de comprar inmuebles públicos que incluye transparencia, justificación, control parlamentario. Esto se hizo por otra vía, más opaca y más cara.

Mark

¿Cuánto dinero se perdió en realidad?

Mimi

Los 6,3 millones más los 378.000 de impuestos más los 189.000 de comisión inmobiliaria. Pero lo grave es que pagaron todo eso por algo que nunca usaron. Esos costos no desaparecen.

Mark

¿Qué dice el Gobierno en su defensa?

Mimi

Que Planifica Madrid tiene competencia para gestionar patrimonio inmobiliario. Que todo consta en sus memorias de actividades. Pero esas memorias no estaban públicas cuando se hizo la compra.

Mark

¿Qué puede pasar ahora?

Mimi

El Tribunal de Cuentas investigará si hubo menoscabo de fondos públicos. Es decir, si el Gobierno actuó de forma que perjudicó deliberadamente el patrimonio público.

  • Un ático de 485 metros cuadrados con terraza y vistas al skyline madrileño fue comprado con dinero público sin que ningún portal de transparencia ni memoria justificativa lo registrara.
  • Canalizar la operación a través de Planifica Madrid, en lugar de hacerlo directamente, generó un impuesto de 378.000 euros que la Administración autonómica habría evitado por ley.
  • La inmobiliaria intermediaria cobró 189.000 euros de comisión y firmó un acuerdo de confidencialidad, añadiendo opacidad a una operación que nunca llegó a tener uso conocido.
  • Cuando la prensa destapó la compra, el Gobierno anunció en día y medio que vendería el ático junto a otros inmuebles para financiar la reconstrucción de zonas devastadas por incendios.
  • Un abogado ha denunciado ante el Tribunal de Cuentas que se eligió deliberadamente el camino más caro y menos visible, argumentando posible menoscabo de fondos públicos.
  • La pregunta que ni Ayuso ni su consejero han respondido es por qué se prescindió del procedimiento ordinario que exige expediente, informe justificativo y conocimiento parlamentario previo.

En la primavera de 2026, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso adquirió un ático de lujo en el corazón de Madrid por 6,3 millones de euros, canalizando la operación a través de una empresa pública de forma que eludió los controles ordinarios del patrimonio autonómico. La compra nunca apareció en los registros de transparencia, y solo salió a la luz cuando la prensa la reveló, momento en que el Gobierno anunció de inmediato su venta. Lo que queda en el aire no es únicamente el dinero gastado, sino la pregunta más antigua de la gestión pública: ¿a quién sirven las instituciones cuando actúan en la sombra?

En abril pasado, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso compró un ático de lujo en el paseo del General Martínez Campos por 6,3 millones de euros. La operación se realizó a través de Planifica Madrid, empresa pública de gestión patrimonial, sin que constara en ningún portal de transparencia ni en las cuentas anuales de la compañía. No existía memoria justificativa ni ampliación presupuestaria. Cuando se le preguntaba a Ayuso por el precio, eludía la respuesta.

El inmueble —485 metros cuadrados en Chamberí, terraza de 200 metros, cinco habitaciones y seis baños— había sido publicado por la inmobiliaria de lujo Promora a 6,6 millones. El precio final fue 300.000 euros menor, pero Promora cobró una comisión del 3%, unos 189.000 euros a cargo del vendedor, y firmó un acuerdo de confidencialidad. Elegir Planifica Madrid como vehículo comprador, en lugar de la Administración directamente, también generó 378.000 euros en concepto de Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, un tributo del que la Comunidad de Madrid habría estado exenta de haber actuado por sus cauces ordinarios.

Cuando este periódico reveló la compra, el consejero de Presidencia Miguel Ángel García Martín anunció, día y medio después, que el ático se vendería junto a otros cuatro inmuebles en la Gran Vía para financiar la reconstrucción de la Sierra Oeste, arrasada por incendios. El Gobierno espera recaudar entre 20 y 22 millones con esas ventas.

Pero las preguntas sin respuesta han llegado al Tribunal de Cuentas. El abogado Javier Flores ha interpuesto una denuncia por posible menoscabo de fondos públicos, argumentando que se escogió el procedimiento más costoso y menos transparente: una sociedad mercantil en lugar de la Dirección General de Patrimonio, sin expediente administrativo, sin informe justificativo, sin conocimiento parlamentario previo. La normativa solo permite adquisiciones directas en supuestos muy concretos —urgencia acreditada, singularidad del bien, escasez de oferta— y ninguno de esos supuestos ha sido acreditado. Lo que está en juicio no es solo el precio pagado, sino los costes irreversibles de comprar y luego vender un inmueble que nunca llegó a usarse.

En abril pasado, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso adquirió un ático de lujo en el paseo del General Martínez Campos por 6,3 millones de euros. La operación, realizada a través de la empresa pública Planifica Madrid, nunca apareció en los portales de transparencia de la región ni en las cuentas anuales de la compañía. No había memoria justificativa, no había ampliación presupuestaria. Cuando se preguntaba a Ayuso por el precio, eludía la respuesta. Hace poco más de una semana, cuando este periódico reveló la compra, la Comunidad anunció que vendería el inmueble días después.

El ático ocupa 485 metros cuadrados en Chamberí, con una terraza de 200 metros cuadrados, cinco habitaciones, seis baños y vistas al skyline madrileño. La inmobiliaria Promora, una empresa de lujo afincada en La Moraleja, lo publicó a finales de enero con un precio de 6,6 millones. El precio final fue 300.000 euros menor. Promora se llevó una comisión del 3 por ciento: 189.000 euros que corrieron a cargo del vendedor. La empresa tuvo que firmar un acuerdo de confidencialidad y se le pidió discreción durante toda la operación.

La decisión de canalizar la compra a través de Planifica Madrid, en lugar de hacerlo directamente, encareció la operación de forma significativa. A los 6,3 millones del ático hay que sumar 378.000 euros en concepto de Impuesto de Transmisiones Patrimoniales. Este tributo existe precisamente porque la compra no la realizó directamente la Comunidad de Madrid, sino una sociedad mercantil de capital público que tributa como cualquier otra empresa. La legislación reconoce exenciones fiscales a la Administración autonómica, pero esas exenciones no se aplican automáticamente a las sociedades mercantiles públicas. Aunque el dinero vuelve a las arcas autonómicas a nivel contable, la operación generó un gasto que de otro modo no habría existido.

Cuando se preguntó por qué se hizo la compra a través de Planifica Madrid, una portavoz del Gobierno respondió que la empresa pública tiene por objeto la gestión del patrimonio inmobiliario de la Comunidad y que está dentro de sus competencias. Miguel Ángel García Martín, consejero de Presidencia y presidente del consejo de administración de Planifica Madrid, afirmó hace poco que todas las operaciones de la empresa constarían en sus memorias de actividades y que el Gobierno sí rinde cuentas y es transparente. Fue él quien anunció, día y medio después de que se destapara la compra del ático, que lo venderían junto con otros cuatro inmuebles en la Gran Vía para ayudar a la reconstrucción de la Sierra Oeste, devastada por incendios. El Gobierno espera obtener entre 20 y 22 millones de euros de esas ventas.

Pero la operación ha generado preguntas que ni la presidenta ni García Martín han resuelto. Un abogado llamado Javier Flores ha interpuesto una denuncia ante el Tribunal de Cuentas para que investigue una posible responsabilidad contable por menoscabo de fondos públicos. Su argumento es que se eligió el camino más caro y el menos visible: comprar un inmueble para uso público a través de una sociedad mercantil, sin los procedimientos ordinarios que exige la ley. Cuando la Administración necesita un inmueble, el procedimiento habitual pasa por la Dirección General de Patrimonio, que depende de la Consejería de Hacienda y exige un expediente administrativo completo con propuesta razonada e informe justificativo. Si la compra es directa y por urgencia, la ley exige autorización expresa del consejero de Hacienda y motivación de circunstancias excepcionales.

Flores señala que la normativa solo contempla adquisiciones directas en supuestos muy concretos: urgencia acreditada, escasez de oferta inmobiliaria, singularidad del inmueble, o necesidad de adquirir exactamente ese bien y no otro. Además, en condiciones normales, una operación así habría sido conocida por el Parlamento Autonómico meses antes. "Se eligió el camino más caro. También el menos visible. Nadie paga de más por casualidad", dice Flores. Lo que está en cuestión no es solo el precio pagado, sino los costes irreversibles de comprar y luego vender un inmueble que nunca llegó a usarse: gastos notariales, registrales, honorarios a la inmobiliaria. El Tribunal de Cuentas decidirá si investiga.

Se eligió el camino más caro. También el menos visible. Nadie paga de más por casualidad.
— Javier Flores, abogado que interpuso denuncia ante el Tribunal de Cuentas
Todas las operaciones que realice esta empresa estarán en sus memorias de actividades. Nosotros sí que rendimos cuentas, nosotros sí que somos transparentes.
— Miguel Ángel García Martín, consejero de Presidencia
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