En el otoño de 2026, España se encuentra ante una encrucijada energética que refleja la fragilidad compartida de las economías europeas: con el diésel rozando los 2 euros por litro y un decreto anticrisis a punto de expirar, Madrid busca en Bruselas no solo financiación, sino legitimidad para actuar. El Ecofin de esta semana se convierte así en el espejo donde el Gobierno español leerá hasta dónde llega la solidaridad continental ante una crisis de precios que no distingue fronteras.