Sánchez anuncia que el Gobierno seguirá gobernando con decretos de emergencia sobre vivienda y otras medidas sociales antes de los comicios. La subida del SMI será significativa y quedará decidida aunque gane el PP, lo que tendría alto coste político revertir.
El Gobierno aprueba decretos sociales hasta las elecciones para contrarrestar ventaja del PP
El Gobierno va a continuar gobernando hasta el último día
¿Por qué el Gobierno puede seguir aprobando decretos si estamos en campaña electoral?
Porque técnicamente no está en funciones. Tiene plenitud de facultades hasta que se vote. Y lo que aprueba se convalida en la Diputación Permanente, donde no necesita a Junts.
Pero ¿eso es normal? ¿Otros gobiernos han hecho lo mismo?
El artículo no lo especifica. Solo dice que el Ejecutivo está estudiando cómo explotar esa ventaja.
¿Cuál es el objetivo real de todas estas medidas?
Forzar al PP a posicionarse en temas de política social donde se sienten incómodos, mientras ellos controlan la agenda.
¿Y funciona? ¿Hay evidencia de que esto cambie votos?
Un experto dice que los electores cambiantes pueden ser sensibles a estos "decretazos positivos". Pero el mismo experto duda de que Sánchez pueda sacar partido de la huelga de vivienda.
¿Entonces el Gobierno está en desventaja?
Claramente. Las encuestas favorecen al PP. La pregunta electoral de la derecha es simple: echar a Sánchez. La del Gobierno es más complicada.
¿Qué pasa si gana el PP? ¿Pueden revertir estas medidas?
Podrían, pero el coste político sería enorme. Por eso el Gobierno aprueba cosas como la subida del SMI ahora.
¿Y la huelga de vivienda del 11 de noviembre?
El Gobierno no la organizó, pero intenta convertirla en una movilización a su favor. Aunque los expertos dudan que funcione.
The Pulse
- Dos decretos de emergencia sobre vivienda aprobados el martes
- Subida del SMI será significativa y quedará decidida antes de las elecciones
- Aumento acumulado del 66% en el salario mínimo desde 2018
- Huelga general sobre vivienda convocada para el 11 de noviembre
- El Gobierno parte con desventaja clara en todas las encuestas
Sánchez anuncia que el Gobierno seguirá gobernando con decretos de emergencia sobre vivienda y otras medidas sociales antes de los comicios. La subida del SMI será significativa y quedará decidida aunque gane el PP, lo que tendría alto coste político revertir.
El Ejecutivo aprovecha su plenitud de facultades para aprobar medidas sociales hasta las elecciones, incluyendo subidas del SMI y pensiones, buscando forzar al PP a posicionarse en temas donde se siente incómodo.
Pedro Sánchez se presentó ante los ministros el martes con un mensaje sin ambigüedades: el Gobierno seguiría gobernando. Acababa de aprobarse dos decretos de emergencia sobre vivienda, y la declaración funcionaba como aviso a navegantes. El Ejecutivo no está en funciones, posee todas sus facultades, y tiene además una ventaja institucional clara: cualquier medida que apruebe será convalidada en la Diputación Permanente, un órgano donde no necesita a Junts. Con el apoyo del PNV y sus socios de izquierda —ERC, Bildu y Podemos—, el Gobierno puede seguir legislando hasta el último día antes de las elecciones.
Esta realidad ha puesto en marcha una maquinaria de trabajo en los ministerios y La Moncloa. El Ejecutivo está estudiando cómo exprimir esa ventaja de controlar el Boletín Oficial del Estado, desplegando medidas sociales semana tras semana hasta que llegue la jornada electoral. Yolanda Díaz ya ha iniciado los trámites para una subida importante del salario mínimo interprofesional antes de los comicios. Todo indica que será relevante: continuaría una escalada que acumula ya un aumento del 66% desde que Mariano Rajoy dejó La Moncloa y llegó un gobierno progresista. Desde 2019, cuando Díaz entró como ministra de Trabajo en la coalición PSOE-Sumar, esa política de incrementos salariales ha sido constante.
Lo decisivo es que una vez aprobada, la subida del SMI quedará fijada aunque gane el PP. Podrían revertirla si quisieran, pero el coste político sería enorme. Algo parecido ocurrirá con las pensiones. Aunque lo habitual es decidir la subida a final de año, el Gobierno puede tomar decisiones o hacer anuncios antes de las elecciones. Durante estos ocho años, la política ha sido clara: subidas continuas conforme al IPC, y mucho más generosas en el caso de las pensiones mínimas. Antes de los comicios, quieren enviar otra señal de cuál es su apuesta frente a un Vox que describe el sistema de pensiones como un zombi, y un PP que plantea reformas, aunque de manera más suave.
En La Moncloa y en varios ministerios controlados por el PSOE trabajan en múltiples medidas de impacto social para aprobar en los próximos Consejos de Ministros. La estrategia recuerda a los llamados "viernes sociales" de la legislatura anterior, cuando el consejo se celebraba los viernes y se aprobaban decisiones de corte progresista. Ahora es un contraste deliberado con los "viernes negros" de los recortes de Rajoy en plena crisis económica.
Pero el efecto electoral de estas decisiones sigue siendo incierto. Antoni Gutiérrez Rubí, experto en campañas con decenas de procesos electorales a sus espaldas, señala que aunque algunos vean estos movimientos como manotazos de ahogado u oportunismo electoral, una parte de los electores —especialmente los menos fieles, los que pueden votar al PP o al PSOE— esperan exactamente este tipo de acciones. "Estos electores cambiantes pueden ser sensibles a esos decretazos positivos", dice. Sin embargo, Gutiérrez Rubí cree que la derecha tiene la campaña mucho más fácil. No solo porque las encuestas y la ola la favorecen, sino porque su pregunta electoral es sencilla: echar a Sánchez. El Gobierno necesita acertar con su propia pregunta. La vivienda es buena, especialmente para el voto de la generación Z, menores de 30 años, que puede ser decisivo. Pero "resolver el problema de la vivienda" no es tan claro como "echar a Sánchez" porque ya se han visto las dificultades del Ejecutivo para hacerlo.
La estrategia es forzar al PP a mojarse en cuestiones de política social, donde el Gobierno cree que se mueve incómodo. Feijóo ya ha dicho que piensa reformar la ley para reducir las bajas laborales, un asunto polémico para los trabajadores. La Moncloa intentará que la campaña se centre en vivienda, gasto social, pensiones, salario mínimo, sanidad y educación, mientras el PP apuesta casi todas sus fichas al antisanchismo y a temas que desgastan al Ejecutivo como Ceuta.
En este contexto está la huelga general del 11 de noviembre sobre vivienda, que es muy atípica. El Gobierno intentará que sea "contra el PP", como dijo la exvicepresidenta María Jesús Montero. Pero Gutiérrez Rubí es escéptico: "Todas las huelgas por definición son contra los gobiernos. Veo muy difícil que Sánchez pueda sacar partido de esta convocatoria". El Ejecutivo no estuvo detrás de la organización, pero una vez decidida, ha mostrado respeto y tratará de convertirla en una gran movilización por la vivienda. Acaba de aprobar el decreto Maricarmen con el que confía parar muchos desahucios y dar respuesta a quienes se movilizan en las plazas. La campaña será atípica, con hitos inéditos como la huelga y las elecciones en Brasil y Estados Unidos justo en medio. El Gobierno se prepara para usar todo lo que pueda a su favor porque parte con una clara desventaja en todas las encuestas.
Notable Quotes
El Gobierno va a continuar gobernando— Pedro Sánchez, tras el Consejo de Ministros
Estos electores cambiantes pueden ser sensibles a esos decretazos positivos— Antoni Gutiérrez Rubí, experto en campañas electorales