El Gobierno acelera el decreto de centros de datos y endurece las condiciones para las tecnológicas

Flexibilidad renovable a cambio de aceptar que te corten la luz sin indemnización
El régimen transitorio exige entrar en el SRAP, con reducciones de consumo y desconexiones sin compensación.
Mark

¿Qué ha cambiado exactamente respecto al borrador anterior?

Mimi

Se relaja el origen de la energía: un régimen transitorio de hasta cinco años con un 60% de cobertura renovable en horas punta hasta 2028, y plantas de hasta 36 meses de antigüedad en vez de 18.

Mark

¿Y qué piden a cambio?

Mimi

Entrar en el SRAP. Pueden ordenarles bajar a cero y hasta desconectarlos, sin indemnización en los supuestos que fije la norma.

Luke

Ojo con el matiz: esa desconexión se contempla en el proyecto, no es ya ley. Falta el Consejo de Estado y puede cambiar.

Mark

¿Por qué preocupa tanto a las empresas?

Mimi

Porque un centro de datos no puede parar. Una caída tiene consecuencias contractuales y económicas, y salir del SRAP puede costar los permisos de conexión.

Luke

Eso último es lo que describe el texto, pero la valoración de que el riesgo es inasumible viene de los operadores, es su postura.

Mark

¿Y lo de Google?

Mimi

Se atribuye a fuentes del sector: habría suspendido un gran campus propio, pero mantendría el interés en España.

Luke

Exacto, no está confirmado oficialmente. Tampoco sabemos si la causa es este decreto.

Mark

¿Qué dato da la medida de la presión sobre la red?

Mimi

Hay unos 12.000 MW de permisos concedidos, casi el triple de la demanda prevista para 2030, más 27.000 MW en tramitación.

Luke

Y no todo se construirá; son solicitudes, no demanda real.

  • El Gobierno quiere aprobar el real decreto antes de las elecciones del 29 de noviembre, con el texto ya enviado al Consejo de Estado.
  • Los centros de datos acumulan unos 12.000 MW de permisos de acceso, casi el triple de la demanda prevista para 2030, lo que tensiona la red.
  • Los operadores que se acojan al régimen transitorio deberán entrar en el SRAP y aceptar desconexiones sin indemnización, con recargos de hasta el 500%.
  • Google, Amazon y Microsoft, con 67.000 millones comprometidos, observan el decreto mientras se rumorea que Google ha frenado su campus propio en España.
  • El sector considera el texto demasiado exigente y mira a Portugal, Francia e Italia como alternativas que compiten por las mismas inversiones.

En un momento en que la inteligencia artificial exige cada vez más electricidad, el Gobierno español ha decidido poner orden a la expansión de los centros de datos antes de que el apetito de las tecnológicas desborde la red. Su nuevo real decreto suaviza la exigencia de energía renovable y concede cinco años de margen a quienes no puedan cumplirla desde el principio, pero a cambio pide algo que incomoda al sector: aceptar que el sistema eléctrico pueda cortarles el suministro sin compensación. Es el viejo dilema entre atraer inversiones y proteger un bien común escaso, planteado ahora con servidores y gigavatios como protagonistas.

El lunes, el Gobierno de Pedro Sánchez remitió al Consejo de Estado el real decreto que regulará los centros de datos en España, después de estudiar más de 600 alegaciones y el informe de la CNMC. Moncloa quiere cerrarlo antes de las elecciones del 29 de noviembre, y el ritmo lo marca el Ejecutivo, aunque la parte técnica corresponde al Ministerio para la Transición Ecológica.

El texto relaja la regla general: los grandes centros deberán cubrir con renovables al menos el 80% de su demanda, pero quienes arranquen antes de 2031 tendrán hasta cinco años para llegar, con porcentajes escalonados. La flexibilidad tiene un precio: esas instalaciones entrarán en el Sistema de Reducción Automática de Potencia y podrán ser desconectadas sin indemnización cuando la seguridad de la red lo exija. Salirse del sistema puede costar los permisos.

La preocupación es real porque las cifras son enormes. Los centros ya tienen unos 12.000 MW de permisos de acceso, cerca del triple de la demanda que la Estrategia de Inteligencia Artificial prevé para 2030. El Gobierno sostiene que debe ordenar ese crecimiento para que no absorba capacidad de otros sectores ni encarezca la energía.

El sector, sin embargo, considera el decreto demasiado exigente y teme quedar por encima de otros mercados europeos. Google, Amazon y Microsoft han prometido 67.000 millones, y fuentes del sector sugieren que Google podría haber suspendido un campus propio en España. Portugal, Francia e Italia compiten por esas inversiones. Falta el dictamen del Consejo de Estado y la aprobación del Consejo de Ministros, con la vista puesta en el 29 de noviembre.

El lunes, el Gobierno de Pedro Sánchez envió al Consejo de Estado el real decreto que regulará los centros de datos en España. Lo hizo tras estudiar más de 600 alegaciones y recibir el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El Ejecutivo quiere cerrar la norma antes de las elecciones del 29 de noviembre, un asunto que llevaba tiempo complicándosele. El Ministerio para la Transición Ecológica ha llevado la parte técnica, pero el ritmo lo ha marcado Moncloa.

El texto, al que tuvo acceso El Confidencial, suaviza varias exigencias. Mantiene la regla general de cubrir con energía renovable al menos el 80% de la demanda de los grandes centros, acreditando que esa generación coincide hora a hora con el consumo. Pero ofrece un régimen transitorio de hasta cinco años para quienes no puedan cumplirlo desde el inicio. Hasta finales de 2028 bastará con un 60% de cobertura en las horas punta (P1). Desde enero de 2029 será un 70% en P1 y un 60% en las horas del periodo llano (P2). Después volverá el 80% hora a hora. Solo podrán acogerse las instalaciones que arranquen antes del 31 de diciembre de 2030.

La flexibilidad tiene un precio. Quien elija esta vía deberá entrar en el Sistema de Reducción Automática de Potencia (SRAP), que permite al operador del sistema ordenar recortes de consumo cuando peligra la seguridad de la red. Estos centros serán los primeros en obedecer y deberán poder reducir a cero lo que toman de la red. El proyecto prevé incluso desconectarlos abriendo su interruptor de conexión, sin indemnización para los titulares ni para terceros afectados, en los casos que fije la norma. Abandonar el SRAP, aun voluntariamente, podrá costar los permisos de acceso y conexión. A los operadores les inquieta porque sus servidores funcionan las 24 horas y alojan servicios de empresas, administraciones y millones de usuarios.

La escala del asunto es grande. Los centros de datos ya tienen unos 12.000 megavatios (MW) de permisos de acceso, según cifras del Gobierno: más de 6.000 en transporte y otros 6.000 en distribución. Es cerca del triple de los 3.500 a 4.000 MW de demanda que la Estrategia de Inteligencia Artificial prevé para 2030. La CNMC cuenta además más de 32.000 MW de solicitudes rechazadas y 27.000 MW en tramitación, aunque no todos esos proyectos se construirán.

Hay otras concesiones. La antigüedad máxima de las plantas renovables que pueden respaldar el consumo pasa de 18 a 36 meses. Los parques fotovoltaicos con años de operación podrán firmar contratos si no tenían un PPA a largo plazo vigente cuando entre en vigor la norma; los nuevos PPA deberán durar al menos seis años. También valdrá la electricidad de baterías y almacenamiento con origen renovable acreditado. En eficiencia, las instalaciones tendrán seis meses desde su puesta en marcha para cumplir. El PUE transitorio máximo será de 1,25, y no 1,15. El indicador de agua (WUE) se queda en 0,1.

Las sanciones siguen siendo duras. Los recargos sobre peajes y cargos regulados pueden llegar al 500% en los incumplimientos más graves de cobertura renovable, lo que no equivale a multiplicar toda la factura. Los incumplimientos graves y reiterados pueden costar los permisos. Los proyectos con capacidad concedida pero aún sin conectar tendrán, en general, seis meses desde la entrada en vigor para acreditar requisitos, o perderán permisos y garantías. El texto añade condiciones de soberanía digital: los centros que alojen sistemas públicos de categoría ALTA del Esquema Nacional de Seguridad deberán mantener ciertos datos en la UE o el Espacio Económico Europeo. Los proyectos europeos estratégicos, como las gigafactorías de IA, tendrán un régimen transitorio propio si acreditan control europeo de sus equipos.

La CNMC había recomendado flexibilizar la exigencia de nueva generación renovable y la correspondencia horaria. Sus consejos no son vinculantes, pero el Gobierno modificó ambos aspectos. El sector sigue considerando el texto demasiado exigente y teme que España imponga más requisitos que otros mercados europeos. Google, Amazon y Microsoft prometieron invertir 67.000 millones en este negocio. Según fuentes del sector, Google habría suspendido su plan de un gran campus propio en España, aunque mantendría el interés en el mercado. Portugal impulsa Sines como polo de centros de datos y cables submarinos, y Francia e Italia también compiten.

El Gobierno defiende que debe ordenar el crecimiento para que estas instalaciones no absorban capacidad destinada a otros sectores ni encarezcan la energía. Falta el dictamen del Consejo de Estado y la aprobación del Consejo de Ministros, con el 29 de noviembre como fecha en el horizonte.

El Gobierno sostiene que necesita ordenar el crecimiento de estos centros para que no absorban capacidad eléctrica de otros sectores ni encarezcan la energía.
— Postura del Gobierno, según El Confidencial
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