En Lima, Perú, un exfutbolista argentino que vistió la camiseta del Atlético Nacional descubrió que la mujer que trabajaba en su hogar vivía con sus cuatro hijos en una estructura de madera de veinte metros cuadrados. Lo que siguió no fue un gesto de caridad impulsiva, sino una decisión deliberada de transformar una vida: comprar, amueblar y entregar un apartamento digno a quien lo necesitaba. La historia de Hernán Barcos y Mari nos recuerda que la proximidad con el sufrimiento ajeno puede, cuando hay voluntad, convertirse en acción concreta.
El gesto de Hernán Barcos: de empleada doméstica a propietaria de casa
Una madre y sus cuatro hijos vivían en condiciones de extrema pobreza en una estructura de madera de 20 metros cuadrados en Lima, Perú.