Desde Washington, el Fondo Monetario Internacional ofreció esta semana un respaldo explícito al camino económico que Argentina ha recorrido en los últimos años. La acumulación de más de diez mil millones de dólares en reservas por parte del Banco Central —superando las propias proyecciones del organismo— no es solo una cifra: es la señal de que un país históricamente frágil ante los vaivenes externos está construyendo, con paciencia y consistencia, una capacidad de resiliencia que durante décadas le fue esquiva. El FMI ve en este momento no un punto de llegada, sino una plataforma desde la cua
El FMI elogia la acumulación de reservas del BCRA como "notablemente superior" a lo previsto
Cien días de compras sin interrupciones, ciento dos millones diarios
¿Por qué el FMI hace tanto énfasis en las reservas? ¿No es solo un número en una cuenta bancaria?
No, porque las reservas son lo que te permite respirar cuando todo se pone difícil. Si viene una crisis externa, una corrida, una sequía que afecte las exportaciones, las reservas son tu colchón. Sin ellas, estás vulnerable.
Pero Argentina acumula reservas desde hace meses. ¿Qué tiene de especial que el FMI lo diga ahora?
Que lo dice públicamente, en Washington, con números concretos. Es una señal de que el organismo ve esto como sostenible, no como un rebote temporal. Y lo dice después de aprobar la segunda revisión del acuerdo, así que es respaldo oficial.
¿Cien días de compras positivas es mucho?
Para Argentina, sí. Significa que el BCRA está comprando dólares todos los días, sin interrupciones. Eso solo pasa cuando hay confianza real en la economía, cuando los exportadores traen dólares, cuando hay inversión extranjera.
¿Y la pobreza cayendo de cincuenta a treinta por ciento? ¿Eso es real o es solo estadística?
Es real en el sentido de que los números del Indec lo confirman. Pero también es cierto que la pobreza sigue siendo alta. Lo que cambió es la dirección. Hace dos años iba en aumento; ahora va en descenso. Eso es lo que el FMI está celebrando.
¿Qué puede salir mal?
Shocks externos. Cambios en los precios de la energía, crisis global, volatilidad en los mercados de capital. Por eso el FMI insiste en que Argentina siga acumulando reservas y mantenga planes de contingencia. La estabilidad es frágil si no tienes amortiguadores.
El Pulso
- El BCRA compró divisas durante cien jornadas consecutivas sin interrupciones, a un ritmo de más de cien millones de dólares diarios, una consistencia que sorprendió incluso a los analistas del FMI.
- La acumulación ya supera los diez mil millones de dólares y coloca a Argentina muy cerca de su meta anual de reservas netas, reduciendo la presión sobre el tipo de cambio y la deuda.
- El riesgo país cayó por debajo de los quinientos puntos básicos y una calificadora elevó la nota crediticia del país, señales de que los mercados están comenzando a leer el cambio de dirección.
- La inflación bajó del doscientos por ciento al treinta por ciento anual, la pobreza cayó al nivel más bajo en siete años, y el país registró superávits fiscales primarios consecutivos por primera vez en casi dos décadas.
- El FMI advierte que el desafío ahora es sostener estos avances ante el ciclo electoral de 2027 y posibles shocks externos, para lo cual las reservas acumuladas serán el principal escudo disponible.
Desde Washington, el Fondo Monetario Internacional ofreció esta semana un respaldo explícito al camino económico que Argentina ha recorrido en los últimos años. La acumulación de más de diez mil millones de dólares en reservas por parte del Banco Central —superando las propias proyecciones del organismo— no es solo una cifra: es la señal de que un país históricamente frágil ante los vaivenes externos está construyendo, con paciencia y consistencia, una capacidad de resiliencia que durante décadas le fue esquiva. El FMI ve en este momento no un punto de llegada, sino una plataforma desde la cual Argentina podría, por primera vez en mucho tiempo, enfrentar el futuro con mayor margen de maniobra.
Washington fue esta semana el escenario de un respaldo inusualmente explícito del FMI hacia Argentina. Julie Kozack, directora de comunicación del organismo, presentó ante la prensa los números del Banco Central: más de diez mil millones de dólares en compras de divisas desde el inicio del año, un ritmo que el propio Fondo calificó como notablemente superior a sus proyecciones. Esa cifra implica un aumento de más de siete mil millones en las reservas internacionales netas, acercando al país a su meta para el cierre de 2026.
El BCRA, conducido por Santiago Bausili, alcanzó este resultado a través de cien jornadas consecutivas de intervención positiva en el mercado oficial, comprando en promedio más de cien millones de dólares por rueda. Kozack atribuyó el desempeño a una combinación de factores: una balanza comercial más sólida, mejoras estructurales en los sectores minero, energético y agrícola, y el beneficio de ser un exportador neto de energía en un contexto de precios al alza. El efecto en los mercados fue visible: el riesgo país cayó por debajo de los quinientos puntos básicos y una calificadora elevó la nota crediticia del país.
Pero el FMI fue más allá de los elogios a las reservas. Kozack repasó la trayectoria más amplia de la estabilización: la inflación anual cayó del doscientos por ciento a finales de 2023 al treinta por ciento actual, el déficit fiscal se redujo en cerca de cinco puntos del PBI, y Argentina registró superávits fiscales primarios consecutivos por primera vez en casi dos décadas. La pobreza, que superaba el cincuenta por ciento hace pocos años, cerró 2025 en veintiocho coma dos por ciento, el dato más bajo en siete años.
El organismo también valoró las reformas estructurales implementadas —en política fiscal, comercial y laboral— y el compromiso de las autoridades con el ancla fiscal. Para el FMI, las reservas acumuladas no son solo un logro contable: son la herramienta con la que Argentina podrá gestionar los shocks que inevitablemente surgirán, especialmente en el contexto del ciclo electoral de 2027. Lo que está en juego, según el organismo, es la sostenibilidad de todo lo avanzado.
Washington se convirtió esta semana en escenario de un respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional hacia la Argentina. Julie Kozack, directora de comunicación del organismo, presentó ante la prensa los números que el Banco Central había estado acumulando desde el inicio del año: más de diez mil millones de dólares en compras de divisas, un ritmo que el FMI calificó como notablemente superior a lo que sus propios analistas habían proyectado.
La cifra tiene peso porque no es solo dinero en movimiento. Esos diez mil millones representan un aumento de más de siete mil millones en las reservas internacionales netas del país, lo que significa que Argentina ya está muy cerca de alcanzar la meta que se había fijado para el cierre de 2026. El BCRA, bajo la conducción de Santiago Bausili, logró este desempeño a través de cien jornadas consecutivas de intervención positiva en el mercado oficial, comprando en promedio ciento dos millones de dólares por rueda de negociación. Es el tipo de consistencia que los organismos internacionales suelen destacar porque sugiere que no se trata de un movimiento aislado sino de una tendencia sostenida.
Kozack atribuyó este desempeño a varios factores que trabajan en conjunto. Una balanza comercial más sólida, impulsada por mayor confianza en la economía. Mejoras estructurales en los sectores minero, energético y agrícola. Y, de manera particular, el beneficio que Argentina obtiene de ser un exportador neto de energía en un contexto donde los precios energéticos han subido. Estos elementos combinados han tenido un efecto visible en los mercados financieros: el riesgo país de Argentina se ha estrechado hasta situarse por debajo de los quinientos puntos básicos, y recientemente una agencia de calificación crediticia elevó la nota del país.
El FMI no se limitó a elogiar las reservas. Kozack también destacó la trayectoria más amplia de la estabilización económica que Argentina ha experimentado en los últimos dos años y medio. La inflación anual, que rondaba el doscientos por ciento a finales de 2023, ha caído al treinta por ciento en la actualidad. El déficit fiscal se redujo en cerca de cinco puntos porcentuales del producto bruto interno. Y por primera vez en casi dos décadas, Argentina registró superávits fiscales primarios consecutivos. Estos números no son menores: representan un cambio de dirección en variables que durante años habían sido problemáticas.
La pobreza también bajó de manera significativa. De más del cincuenta por ciento hace unos pocos años a menos del treinta por ciento en la actualidad. El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos confirmó que la pobreza cerró 2025 en veintiocho coma dos por ciento, el dato más bajo en siete años. Kozack señaló que esta reducción ha estado acompañada por mejoras en los programas de asistencia social, una forma de reconocer que la estabilización no ha sido solo un ejercicio de números macroeconómicos sino que ha tenido consecuencias reales en la vida de las personas.
El organismo también hizo énfasis en las reformas estructurales que el gobierno ha implementado. Cambios en política fiscal, comercial y del mercado laboral, algunos con respaldo del Congreso, orientados a forjar una economía más abierta y orientada al mercado. En materia tributaria y jubilatoria, Kozack mencionó que las autoridades están comprometidas con su ancla fiscal y tienen previsto seguir fortaleciendo los marcos tributarios, de pensiones y fiscales. Ya se han realizado esfuerzos como la reducción gradual de impuestos al comercio que generan distorsiones y la adopción de una fórmula de indexación de jubilaciones más predecible.
El FMI ve en la acumulación de reservas algo más que un logro contable. Es, en su análisis, una herramienta para que Argentina pueda gestionar mejor las perturbaciones que inevitablemente surgirán en la economía mundial. Con el tiempo, esta capacidad de amortiguación ayudará al país a asegurar un acceso más estable a los mercados de capitales locales e internacionales en condiciones más favorables. En el contexto del próximo ciclo electoral de 2027, el organismo considera clave que Argentina continúe fortaleciendo su capacidad financiera y mantenga planes de contingencia frente a eventuales shocks externos o domésticos. Lo que está en juego, según el FMI, es la sostenibilidad de los avances logrados.
Citas Notables
Este desempeño, notablemente superior a lo previsto, refleja una balanza comercial más sólida, así como un incremento en los flujos de capital— Julie Kozack, directora de comunicación del FMI
La trayectoria del país sigue siendo muy alentadora— Julie Kozack, directora de comunicación del FMI