En el transcurso de dos años, Vox ha logrado casi duplicar el apoyo femenino en materia migratoria, un fenómeno que revela cómo las ansiedades colectivas sobre identidad, seguridad y pertenencia pueden reconfigurar lealtades políticas históricamente estables. El partido ha tejido una narrativa que entrelaza el nacionalismo excluyente con reivindicaciones de género —una estrategia que sus propios estrategas denominan 'feminacionalismo'— y que ha encontrado eco especialmente entre mujeres jóvenes. Este desplazamiento no es un accidente electoral, sino el reflejo de una sociedad que busca respues