El Éxito de La Matuna cierra sus puertas el 15 de agosto, marcando el fin de casi un siglo de historia comercial

Un edificio que ha sido testigo de casi un siglo sin saber qué viene después
El Éxito de La Matuna cierra el 15 de agosto, dejando incierto el destino del inmueble histórico.
Mark

¿Por qué importa el cierre de un supermercado en Cartagena? Parece un evento comercial ordinario.

Mimi

Porque este edificio no es ordinario. Ha sido cuatro negocios diferentes en casi cien años. Cada uno dejó una marca en la memoria de la gente. Las primeras escaleras eléctricas de la ciudad estaban allí.

Mark

Entonces es nostalgia. ¿Hay algo más en juego?

Mimi

Es más que nostalgia. Es sobre cómo los espacios comerciales estructuran la vida de una ciudad. Este lugar fue punto de paso, refugio, punto de encuentro. Generaciones lo cruzaban a diario. Ahora desaparece sin que nadie sepa qué vendrá después.

Mark

¿El edificio también desaparece?

Mimi

No. El edificio permanece. Eso es lo inquietante. Un inmueble que ha sido imprenta, papelería, almacén, supermercado, ahora está vacío. ¿Qué es un edificio sin función? ¿Sin gente?

Mark

¿Hay algún plan para él?

Mimi

No hay información pública. Solo el cierre anunciado. El edificio espera, como muchas cosas en las ciudades antiguas: lleno de historia, sin futuro claro.

  • El 15 de agosto de 2026, un aviso pegado en la puerta anuncia el cierre definitivo del Éxito de La Matuna, poniendo fin a casi un siglo de vida comercial ininterrumpida en el corazón de Cartagena.
  • El edificio, que albergó desde talleres industriales hasta las primeras escaleras eléctricas de la ciudad, representa para muchos cartageneros un hito de modernidad y memoria compartida que desaparece sin reemplazo claro.
  • La noticia se viralizó en redes sociales tras ser compartida por Cecil Alfonso Ballestas, desatando una ola de nostalgia y debate ciudadano sobre el patrimonio comercial del Centro Histórico.
  • Los clientes serán redirigidos al Éxito San Diego, pero la reubicación no responde a la pregunta más urgente: qué será del emblemático inmueble una vez que cierre.
  • El futuro del edificio permanece en la incertidumbre, y con él, la posibilidad de que un nuevo capítulo comercial o cultural rescate su lugar en el skyline del Centro Histórico de Cartagena.

En la esquina de la avenida Venezuela y la calle de la Cruz, un edificio que ha sido testigo de casi cien años de transformación urbana y comercial en Cartagena cerrará el 15 de agosto de 2026, cuando el Éxito de La Matuna baje definitivamente sus persianas. Lo que comenzó como talleres industriales a principios del siglo XX pasó por manos de Magali París, Vivero y finalmente Éxito, convirtiéndose en un punto de encuentro generacional para los cartageneros. El cierre no es solo el fin de un supermercado, sino el silencio de un espacio que durante décadas funcionó como refugio, atajo y memoria colectiva de una ciudad en permanente cambio. El destino del inmueble, como tantas cosas en la historia urbana, permanece abierto.

En la esquina de la avenida Venezuela y la calle de la Cruz, un aviso anuncia lo inevitable: el 15 de agosto de 2026, el Éxito de La Matuna cierra sus puertas. No es simplemente el fin de un supermercado, sino el cierre de casi cien años de historia comercial concentrados en un mismo edificio que ha sido imprenta, almacén y refugio del calor caribeño para generaciones de cartageneros.

El inmueble tiene raíces profundas. A principios del siglo XX, José Vicente Mogollón Livinag fundó allí su firma comercial, y entre 1930 y 1980 funcionaron los Talleres Mogollón, diseñados por el arquitecto alemán Nicolás Samer. El edificio se convirtió en referente de arquitectura moderna, alejándose del estilo colonial que dominaba la ciudad. Tras años de abandono, una restauración iniciada en 1981 lo devolvió a la vida: entre ese año y 1985, el espacio acogió al almacén Magali París, donde se instalaron las primeras escaleras eléctricas de Cartagena, una novedad que atraía multitudes.

Alrededor del año 2000, Magali París cedió paso a Carulla-Vivero, y en 2007, cuando Éxito absorbió esa cadena, el establecimiento adoptó el nombre que conservaría casi dos décadas. Con tres pisos y un mezzanine de comidas, el Éxito de La Matuna se volvió estratégico: estudiantes, trabajadores y transeúntes lo usaban como atajo, lugar de almuerzo y escape del sofocante calor.

Ahora, el cierre reaviva la conversación sobre el patrimonio comercial de Cartagena. Los clientes serán reubicados al Éxito San Diego, pero el futuro del inmueble permanece incierto. Un edificio que ha visto pasar casi un siglo de historias personales y cambios urbanos espera su próximo acto. Lo que viene después, nadie lo sabe aún.

En la esquina de la avenida Venezuela y la calle de la Cruz, en el corazón del Centro Histórico de Cartagena, un aviso pegado en la puerta anuncia lo inevitable: el 15 de agosto de 2026, el Éxito de La Matuna cierra. No es simplemente el fin de un supermercado. Es el cierre de casi cien años de vida comercial concentrados en un mismo edificio, un espacio que ha sido imprenta, papelería, almacén, punto de encuentro y refugio del calor caribeño para generaciones de cartageneros.

El inmueble tiene raíces profundas. A principios del siglo XX, el empresario José Vicente Mogollón Livinag fundó la firma J. V. Mogollón & Cía., que ocuparía este terreno durante décadas. Entre 1930 y 1980, los Talleres Mogollón funcionaron allí: una operación de dos pisos que se amplió con el tiempo, diseñada por el arquitecto alemán Nicolás Samer. El edificio se convirtió en referente de la arquitectura moderna de Cartagena, apartándose de los estilos coloniales que dominaban la ciudad. Después, la estructura se expandió a cuatro pisos, ganando presencia en el skyline del Centro.

Cuando los talleres cerraron, el edificio quedó abandonado durante años. Pero en 1981, comenzó una restauración que lo devolvería a la vida comercial. Entre 1981 y 1985, el espacio se transformó en sede del almacén Magali París, una cadena que había nacido en Cartagena en 1938 como una pequeña droguería y miscelánea. La llegada de Magali París marcó un momento de renovación. Allí se instalaron las primeras escaleras eléctricas que la ciudad conocería, un lujo que atraía a los clientes como una novedad casi mágica. La cadena creció, expandiéndose hacia La Matuna, Bocagrande, Manga, Crespo y Santa Lucía. Durante años, el almacén fue sinónimo de comercio moderno en Cartagena.

Alrededor del año 2000, la historia de Magali París entró en su fase final. Sus operaciones fueron transferidas a Carulla-Vivero, y el edificio pasó a funcionar bajo esa marca. Luego, en 2007, cuando Éxito absorbió a Vivero, el establecimiento adoptó el nombre que conservaría durante casi dos décadas. El Éxito de La Matuna se convirtió en más que un supermercado: con tres pisos y un mezzanine dedicado a comidas, fue uno de los mayores espacios comerciales de Cartagena. Su ubicación lo hacía estratégico. Estudiantes, trabajadores y transeúntes lo usaban como atajo entre la avenida Venezuela y la calle de la Cruz, como lugar para almorzar, comprar o simplemente escapar del calor sofocante bajo un techo.

Ahora, el cierre marca el fin de un capítulo. El aviso fue compartido en redes sociales por Cecil Alfonso Ballestas, quien reavivó la conversación sobre este edificio que ha sido testigo de la transformación económica y urbana de Cartagena. Los clientes serán reubicados al Éxito San Diego, en el vecino sector del Centro Histórico. Pero el futuro del inmueble permanece en la incertidumbre. Un edificio que ha albergado Talleres Mogollón, Magali París, Vivero y Éxito, que ha visto pasar casi un siglo de historias personales y cambios urbanos, ahora espera su próximo acto. El 15 de agosto, una era comercial termina. Lo que viene después, nadie lo sabe aún.

El Éxito de La Matuna se convirtió en mucho más que un supermercado, funcionando como punto de paso y refugio para estudiantes, trabajadores y transeúntes del Centro Histórico
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