En la Cuba de septiembre de 2026, el mercado informal de divisas no es solo un tablero de cifras: es el pulso de una economía que respira con dificultad. El dólar y el euro cerraron la semana en sus máximos mensuales —693 y 788 pesos respectivamente— ampliando la distancia con las tasas oficiales del Banco Central y revelando, una vez más, la brecha entre el Estado que fija precios y la realidad que los desborda. Para millones de cubanos que dependen del peso, cada punto que suben las divisas es un paso más hacia el límite de lo que se puede costear.
El euro alcanza 788 pesos y el dólar se aproxima a 700 CUP en el mercado informal
El deterioro del poder adquisitivo afecta directamente a la población cubana que depende del peso para cubrir necesidades cotidianas en contexto de inflación sostenida y bajos salarios.