El estigma generacional frena a los mayores a buscar ayuda psicológica

Aproximadamente el 16,6% de muertes por suicidio a nivel mundial ocurren en personas de 70 años o más; además, muchos adultos mayores sufren maltrato no denunciado por parte de familiares.
Tienes que ser fuerte, y los malos tragos quedan en el recuerdo
Nieves Claramonte, de 92 años, explica por qué rechaza la ayuda psicológica aunque su vida ha sido difícil.
Mark

¿Por qué los mayores evitan la ayuda psicológica si claramente la necesitan?

Mimi

Crecieron en un mundo donde la salud mental era tabú. Aprendieron que la fortaleza significa sufrir en silencio, que admitir malestar es debilidad.

Luke

Pero los datos muestran que el 14% de mayores de 70 años tiene un trastorno mental diagnosticable. ¿Eso es solo creencia, o hay algo más?

Mimi

Es ambos. El estigma es real, pero también hay barreras económicas reales. Una sesión cuesta 60 a 90 euros.

Mark

¿Y qué pasa cuando sí llegan a consulta?

Mimi

Sorprenden a los terapeutas. Saben perfectamente describir lo que sienten, qué los invalida, qué los ayuda.

Luke

Entonces el problema no es capacidad. Es acceso y cultura.

Mimi

Exacto. Y también que muchos profesionales creen que los mayores no van a cambiar, así que ni lo intentan.

Mark

¿Hay algo que esté funcionando?

Mimi

Los programas comunitarios tienen más éxito. Los mayores participan si no se siente como admitir debilidad individual.

Luke

¿Cuántos mayores participan en esos programas comparado con terapia privada?

Mimi

No hay cifras claras en el artículo, pero la implicación es que es más común que la terapia individual.

Mark

¿Qué proponen los expertos?

Mimi

Apoyo psicológico universal en jubilación, más intervención en residencias, cambiar la narrativa sobre qué significa buscar ayuda.

Luke

¿Y eso reduciría los suicidios? Porque el 16,6% de muertes por suicidio en el mundo son mayores de 70.

Mimi

Potencialmente sí, pero eso requiere cambio cultural y recursos que ahora no existen.

  • Solo el 3,94% de personas entre 65-74 años visitó psicólogo en el último año; desciende al 2,03% en mayores de 85
  • El 14% de adultos de 70 años o más padecen un trastorno mental, según la OMS (octubre 2025)
  • El 16,6% de muertes por suicidio a nivel mundial ocurren en personas de 70 años o más
  • Una sesión de psicología privada cuesta entre 60 y 90 euros

Solo el 3,94% de personas entre 65-74 años visitó psicólogo en el último año, cifra que desciende al 2,03% en mayores de 85 años, según datos de 2020. El tabú histórico sobre salud mental, la normalización del malestar y la creencia de que deben afrontar solos sus problemas impiden que busquen ayuda profesional.

Los adultos mayores evitan buscar ayuda psicológica debido al estigma generacional y creencias sobre la dureza personal, aunque expertos advierten que el 14% padece trastornos mentales que requieren intervención profesional.

Nieves Claramonte tiene 92 años y nunca ha pisado la consulta de un psicólogo. Ni siquiera cuando su hija se lo propuso tras la muerte de su marido. Sentada junto al teléfono fijo en su casa de Castellón, asegura que podría hacerlo sin problema, pero cree que puede sola. "Tienes que ser fuerte", dice, "y los malos tragos quedan en el recuerdo". Su historia no es excepcional. Las salas de espera de los terapeutas siguen siendo lugares donde los mayores brillan por su ausencia, un vacío que los expertos atribuyen no a la falta de necesidad, sino a un estigma generacional profundo que ha marcado a quienes crecieron cuando hablar de salud mental era tabú.

Los números confirman lo que se ve en esas salas vacías. Según la Encuesta Europea más reciente disponible, de 2020, apenas el 3,94% de las personas entre 65 y 74 años visitó a un psicólogo, psicoterapeuta o psiquiatra en el último año. La cifra cae aún más en los mayores de 85: solo el 2,03%. Estos datos contrastan brutalmente con lo que la Organización Mundial de la Salud reportó en octubre de 2025: aproximadamente el 14% de los adultos de 70 años o más padecen un trastorno mental. La brecha entre la necesidad y la búsqueda de ayuda es abismal.

María del Mar Aguilar, secretaria del Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha, ubica el problema en lo que llama "estigma generacional". Estos adultos mayores crecieron en un mundo donde la salud mental no se verbalizaba, donde el sufrimiento se ocultaba tras una máscara de dureza. "Pueden haber aprendido a ocultar su sufrimiento para dar una imagen de fortaleza, como si pudieran con todo", explica. Además, muchos normalizan el malestar como parte inevitable del envejecimiento, algo ante lo que creen estar indefensos. Esther Camacho, psicogerontóloga del Colegio de Psicología de Madrid, lo llama "edadismo": la sociedad misma refuerza la idea de que la tristeza y la ansiedad son simplemente lo que toca a cierta edad.

Pero cuando estos mayores llegan a consulta, sorprenden a los terapeutas. Son perfectamente capaces de describir lo que sienten, qué pensamientos los invalidan, qué emociones los hacen sentir bien. El problema no es que no sepan expresarse. El problema es que muchos nunca llegan. Camacho observa que aunque cada vez más adultos mayores participan en programas comunitarios y colectivos para mejorar su bienestar, tienen "más reparos para pedir ayuda a nivel individual". Lo colectivo, lo que no se siente como admitir debilidad personal, resulta más aceptable. Claramonte participó en talleres municipales contra la soledad no deseada. Eso sí lo hizo.

Teresa Moratalla, psicóloga clínica del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, señala otro obstáculo que viene de los propios profesionales: la creencia de que "no merece la pena que los mayores vayan al psicólogo porque es muy difícil que cambien sus costumbres y estilo de vida". Es una profecía autocumplida. Cuando los mayores llegan, a menudo lo hacen con miedo a perder capacidades mentales, o cargando con pérdidas concretas: la muerte de un hermano, de una pareja. Moratalla critica además que se intente aplacar su malestar con fármacos antes que con psicoterapia. "Muchas personas pueden decantarse por tratamientos farmacológicos porque de alguna manera son más inmediatos", reconoce Aguilar. Pero en centros residenciales donde se interviene psicológicamente, descubren que gente que parecía simplemente de mal humor estaba deprimida.

Marc Montoliú, psicólogo experto en envejecimiento que trabaja en una residencia, enseña herramientas para mejorar el bienestar psicológico. "Todavía pesa mucho el estigma. Piensan que ir a terapia es estar mal, loco, pero eso también se puede cambiar a edades elevadas", sostiene. Durante los talleres que coordinó con el Ayuntamiento de Castellón, los participantes repetían una frase: "ojalá haber aprendido muchos años antes". En la residencia donde trabaja, lo que más expresan los mayores es el miedo a ser una carga para sus allegados.

Hay sufrimientos que la sociedad ni siquiera ve. Camacho subraya que muchos adultos mayores enfrentan maltrato por parte de hijos o parejas, un sufrimiento invisible que se prolonga hasta el final. Y están los suicidios: según la OMS, alrededor del 16,6% de las muertes por suicidio en el mundo ocurren en personas de 70 años o más. Pero incluso para quienes reconocen que necesitarían ayuda, hay una barrera más: el dinero. Una sesión de psicología privada cuesta entre 60 y 90 euros. Para muchos mayores con ingresos modestos, eso es prohibitivo. Por eso acuden a entidades sociales antes que a terapeutas privados, si es que acuden a algún lado.

Los expertos proponen cambios estructurales. Camacho sugiere que un apoyo psicológico universal en el momento de la jubilación sería "muy importante". Moratalla ve potencial en las intervenciones en residencias. Todos coinciden en que el estigma puede cambiar, incluso a edades avanzadas, pero requiere que la sociedad deje de ver la terapia como un signo de debilidad y que los sistemas de salud hagan la ayuda accesible. Mientras tanto, muchos mayores seguirán enfrentando solos los golpes de la vida, creyendo que así es como debe ser.

Todavía pesa mucho el estigma. Piensan que ir a terapia es estar mal, loco, pero eso también se puede cambiar a edades elevadas
— Marc Montoliú, psicólogo especializado en envejecimiento
Yo opino que un apoyo psicológico que pudiera disfrutar todo el mundo cuando llegara a la jubilación sería muy importante
— Esther Camacho, psicogerontóloga del Colegio de Psicología de Madrid
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