Cada año, miles de personas en España ignoran señales sutiles que su cuerpo envía con urgencia: una mano torpe, una palabra que no sale, una sombra en el campo visual. La neuróloga Mari Mar Freijo advierte que el ictus no siempre llega con estruendo, y que precisamente su silencio es lo que lo vuelve letal. En un país donde 120.000 personas sufren un ictus anualmente y 25.000 no sobreviven, la diferencia entre la vida plena y la discapacidad permanente puede reducirse a los minutos que tardamos en reconocer lo que está ocurriendo.
El error silencioso: ignorar los síntomas leves del ictus puede costar la vida
El ictus causa aproximadamente 25.000 muertes anuales en España y genera secuelas graves en muchos pacientes que requieren rehabilitación compleja.