El cuerpo humano habla a través de sus silencios: cuando una extremidad pierde sensibilidad de forma pasajera, es apenas un recordatorio de nuestra postura en el mundo. Pero cuando ese silencio se prolonga, regresa sin aviso o trae consigo otros mensajes, el sistema nervioso puede estar señalando una interrupción más profunda en la conversación entre el cerebro y el resto del organismo. Condiciones como la neuropatía periférica —provocada con frecuencia por diabetes, carencias vitamínicas o enfermedades autoinmunes— exigen que ese mensaje sea escuchado y descifrado a tiempo. Y cuando el entume