En el Mediterráneo occidental, una alianza discreta entre Washington, Rabat y Tel Aviv está desplazando silenciosamente décadas de equilibrio diplomático construido por España en su vecindad sur. Mohamed VI aprovecha este respaldo internacional para negociar desde una posición de mayor fortaleza, mientras Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental se convierten en escenarios donde se dirime algo más profundo: quién tiene voz en el futuro del norte de África. España se encuentra ante la pregunta que toda potencia media debe responder tarde o temprano — cómo preservar su lugar en una mesa que otros e