En la República Democrática del Congo, un virus sin vacuna conocida avanza desde febrero con una velocidad que no tiene precedente en la historia del ébola, dejando casi dos mil muertos en un país ya fracturado por la guerra y el desplazamiento. La cepa Bundibugyo no distingue entre combatientes y civiles, pero sí entre adultos y niños: los menores mueren al doble de velocidad. Lo que ocurre en Ituri y Kivu no es solo una emergencia sanitaria; es el encuentro de todas las vulnerabilidades humanas en un mismo territorio y un mismo momento.
El ébola en la RDC supera los 4.000 casos y 2.000 muertes en el peor brote registrado
Aproximadamente 1.960 muertes confirmadas, incluidas 300 de menores de edad; 400.000 desplazamientos forzados en la región de Kivu; colapso de servicios sanitarios esenciales afectando vacunación infantil y atención obstétrica.