El Aeropuerto El Dorado de Bogotá no es solo una terminal de vuelos: es el termómetro de una ciudad que busca su lugar en los circuitos globales del movimiento humano. En el primer semestre de 2026, más de once millones de personas cruzaron sus puertas, un 4,5% más que el año anterior, mientras las aerolíneas programan aún más vuelos para los meses venideros. Detrás de cada cifra hay una decisión de política, una apuesta por el empleo y una pregunta sobre qué tipo de ciudad quiere ser Bogotá para el mundo.