En la Cuba de septiembre de 2026, el mercado informal de divisas sigue siendo el espejo más honesto de una economía en tensión: el dólar alcanza su techo mensual en 688 pesos y el euro se afirma como la divisa más cara del mercado paralelo, mientras las tasas oficiales del Banco Central permanecen a una distancia que ya no sorprende a nadie. Esa brecha no es un accidente técnico, sino el rastro visible de una escasez estructural de divisas que moldea, día a día, las decisiones más íntimas de los cubanos: emigrar, ahorrar, comprar o simplemente sobrevivir.
El dólar sube a 688 pesos mientras el euro se estanca en el cierre del mercado informal cubano
La escasez de divisas afecta la capacidad adquisitiva de la población cubana y limita su acceso a bienes importados y oportunidades de emigración.