En los mercados de futuros de Londres, el barril de Brent tocó los 91,02 dólares, un ascenso modesto que esconde una inquietud mucho mayor: el colapso del diálogo entre Washington y Teherán y la disputa simbólica por el estrecho de Ormuz, arteria por la que fluye una quinta parte del petróleo mundial. Trump reclamó el estrecho como territorio estadounidense mientras Irán respondió con un rechazo categórico, recordándonos que los precios de la energía no solo reflejan oferta y demanda, sino también el peso de las palabras entre potencias.