Complicaciones en embarazo, menopausia y estrés crónico dejan «ventanas» que revelan vulnerabilidad cardiovascular futura, incluso después de normalizarse los valores. Síndrome de ovario poliquístico y sobrecarga de cuidados (trabajo, crianza, tareas domésticas) elevan cortisol e inflamación, aumentando presión arterial a largo plazo.