El Consejo de Seguridad aprueba corredores humanitarios para Gaza tras cuatro intentos fallidos

La resolución busca proteger a civiles y niños en Gaza tras 40 días de conflicto, aunque no especifica cifras de víctimas o desplazados en el artículo.
La clave está en la aplicación de la resolución y sus disposiciones al pie de la letra
Zhang Jun, embajador de China, reconoce que el acuerdo es solo el primer paso; su efectividad dependerá de cómo se implemente.
Mark

¿Por qué tardó tanto el Consejo en llegar a un acuerdo si la situación es tan urgente?

Mimi

Porque los cinco miembros permanentes tienen poder de veto. Estados Unidos vetó un borrador brasileño, China y Rusia vetaron una iniciativa estadounidense. Esta vez funcionó porque los tres se abstuvieron en lugar de bloquear.

Luke

Pero eso no significa que hayan cambiado de opinión. Se abstuvieron, no votaron a favor. ¿Eso es un acuerdo real o solo evitar el conflicto?

Mimi

Es una buena pregunta. Técnicamente, la resolución pasó. Pero Luke tiene razón: la abstención no es apoyo.

Mark

¿Qué piden exactamente estas "pausas humanitarias"?

Mimi

Pausas en los combates lo suficientemente largas para que entre ayuda humanitaria a Gaza. No es un alto el fuego completo.

Luke

¿Y cuánto tiempo es "suficiente"? La resolución no especifica. Israel ya acepta pausas de cuatro horas. ¿Es eso suficiente?

Mimi

La resolución no lo dice. Eso es parte del problema que señalan Palestina y Rusia.

Mark

¿Por qué Israel rechazó algo que parece beneficioso?

Mimi

Porque la resolución no menciona el ataque de Hamás del 7 de octubre. Israel ve eso como una omisión política grave.

Luke

Pero la resolución sí pide la liberación de rehenes y protege a civiles. ¿No es eso algo?

Mimi

Sí, pero para Israel es insuficiente porque no condena a Hamás explícitamente.

Mark

¿Qué pasa ahora? ¿Se implementa la resolución?

Mimi

Eso es lo crucial. Rusia dijo que la resolución quedó "vaciada de contenido" por presión estadounidense. China dijo que todo depende de cómo se aplique.

Luke

En otras palabras, nadie está seguro de que esto funcione en la práctica.

  • Cuarenta días de bombardeos y cuatro vetos fallidos habían dejado al Consejo de Seguridad paralizado ante la mayor crisis humanitaria del conflicto israelí-palestino en décadas.
  • Esta vez, Estados Unidos, Rusia y Reino Unido optaron por abstenerse en lugar de bloquear, abriendo una grieta suficiente para que la resolución 2712 pasara por ella.
  • Israel rechazó la medida de inmediato, denunciando que ignora el ataque de Hamás del 7 de octubre y advirtiendo que ninguna resolución tiene peso ante organizaciones terroristas.
  • Palestina también la recibió con escepticismo: para Ramallah, pedir pausas humanitarias cuando se necesita un alto el fuego completo es llegar tarde y quedarse corto.
  • Diplomáticos de China y Rusia advirtieron que la resolución quedó 'vaciada de contenido' y que su valor real dependerá enteramente de si alguien la aplica al pie de la letra.

Tras cuarenta días de guerra y cuatro intentos fallidos, el Consejo de Seguridad de la ONU encontró finalmente un camino estrecho entre el veto y la abstención para aprobar su primera resolución vinculante sobre Gaza. El acuerdo, impulsado por Malta, no llega tan lejos como muchos exigen —no hay alto el fuego, no hay condena explícita a Hamás— pero abre, al menos en el papel, corredores humanitarios para una población civil atrapada entre dos fuegos. La historia registrará este momento como un gesto de consenso mínimo en tiempos de fractura máxima, y la pregunta que queda suspendida es si las palabras de un documento diplomático pueden traducirse en alivio real sobre el terreno.

Después de cuarenta días de guerra y cuatro intentos fallidos, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó este miércoles su primera resolución vinculante sobre Gaza. El texto, presentado por Malta, exige pausas humanitarias "urgentes y amplias" en los combates entre Israel y Hamás para permitir el acceso de ayuda al enclave durante un número suficiente de días. Es la primera medida vinculante del máximo órgano de la ONU desde la resolución de la Asamblea General del 27 de octubre, que tenía menor rango pero mayor peso moral.

El avance fue posible porque Estados Unidos, Rusia y Reino Unido se abstuvieron en lugar de ejercer su veto. En intentos anteriores, Washington había bloqueado un borrador brasileño similar, mientras que Moscú y Pekín habían tumbado una iniciativa estadounidense. La resolución también exige la liberación inmediata de todos los rehenes en manos de Hamás y subraya la protección especial que el derecho internacional otorga a los niños.

Israel rechazó la medida de inmediato. Su representante adjunto, Brett Jonathan Miller, denunció que el texto ignora el ataque de Hamás del 7 de octubre y que las resoluciones del Consejo "no tienen ningún peso ante los terroristas". Por su parte, el representante palestino Riyad Mansour la consideró tardía e insuficiente: el Consejo, dijo, debería haber pedido un alto el fuego completo.

Las voces más críticas vinieron también desde dentro del propio Consejo. El embajador ruso Vasili Nebenzia lamentó que la resolución hubiera quedado "vaciada de contenido" por presión de Washington, y calificó de "vergüenza" un llamamiento tan débil. El embajador chino Zhang Jun reconoció que el acuerdo llegó tarde y con menos firmeza de la necesaria, e insistió en que "la clave está en la aplicación". La embajadora británica Barbara Woodward defendió que el texto "salvará vidas", aunque su país se abstuvo por la ausencia de una condena explícita a Hamás.

La denominación de "corredores humanitarios" fue el resultado de seis semanas de negociación diplomática intensa. Los términos alto el fuego y tregua siguen siendo tabúes para Israel, Estados Unidos y Reino Unido. Para la mayoría del Consejo —y sobre todo para la población civil palestina— las pausas aprobadas representan un primer paso necesario pero profundamente insuficiente.

Después de cuarenta días de guerra y cuatro intentos fallidos, el Consejo de Seguridad de la ONU logró este miércoles aprobar su primera resolución vinculante sobre Gaza. El acuerdo, presentado por Malta, pide pausas humanitarias "urgentes y amplias" en los combates entre Israel y Hamás que permitan el acceso de ayuda al enclave durante "un número suficiente de días". Fue la primera medida vinculante del máximo órgano de la organización tras la resolución aprobada por la Asamblea General el 27 de octubre, que tenía menor rango pero mayor peso moral y político.

La resolución 2712 superó un bloqueo que había paralizado al Consejo durante semanas. En intentos anteriores, Estados Unidos había vetado un borrador brasileño que también pedía pausas humanitarias, mientras que China y Rusia habían bloqueado una iniciativa estadounidense. Esta vez el texto avanzó gracias a que Estados Unidos, Rusia y Reino Unido se abstuvieron en lugar de ejercer su poder de veto. El acuerdo llegó días después de que Israel aceptara abrir pausas humanitarias de cuatro horas patrocinadas por Washington. Ambos países se oponen categóricamente a un alto el fuego completo por temor a que Hamás lo use para rearmarse u reorganizarse.

La resolución también exige la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes retenidos por Hamás y subraya la necesidad de proteger a los niños como personas que no participan en las hostilidades y como grupo especialmente vulnerable. Recuerda que la toma de rehenes está prohibida por el derecho internacional.

Israel rechazó la medida de inmediato. Su representante permanente adjunto, Brett Jonathan Miller, denunció que la resolución estaba "alejada de la realidad sobre el terreno" y "cae en saco roto cuando se trata de Hamás y otras organizaciones terroristas". Miller argumentó que el Consejo se ha reunido una decena de veces en las seis semanas transcurridas desde lo que llamó la "bárbara invasión" de Israel por Hamás, pero el órgano aún no ha condenado ese ataque como principal institución mundial para la paz y la seguridad. Señaló que la resolución se centra únicamente en la situación humanitaria en Gaza sin mencionar lo que llevó a este momento, lo que hace parecer que lo que sucede en el enclave "ha sucedido por voluntad propia". Dado que la máxima prioridad de Israel es recuperar a los rehenes, Miller subrayó que "las resoluciones del Consejo de Seguridad no tienen ningún peso ante los terroristas" y que Israel seguirá haciendo lo necesario para lograr ese objetivo.

Palestina también acogió la resolución con escepticismo. Riyad Mansour, representante permanente del Estado observador palestino, la consideró tardía e insuficiente. Argumentó que el Consejo debería haber pedido un alto el fuego completo y convencerse de que no hay solución militar. Mansour señaló que el máximo órgano ejecutivo de la ONU debería haber atendido el llamamiento de la organización y de todas las organizaciones humanitarias pidiendo un alto el fuego humanitario, y al menos haberse hecho eco del llamamiento de la Asamblea General del 27 de octubre a una tregua humanitaria inmediata, duradera y sostenida que condujera al cese de las hostilidades.

Zhang Jun, embajador de China y presidente del Consejo este mes, reconoció que el órgano debería haberse puesto de acuerdo mucho antes y con una resolución más firme. Enfatizó que "la clave está en la aplicación de la resolución y sus disposiciones al pie de la letra". Vasili Nebenzia, embajador de Rusia, subrayó que ninguna "pausa" humanitaria puede sustituir a un alto el fuego y lamentó que la resolución haya quedado "vaciada de contenido" por "la presión de Washington". Llamó "una vergüenza" que el Consejo haya expresado un llamamiento tan débil.

Barbara Woodward, embajadora de Reino Unido, afirmó que la resolución "salvará vidas", aunque su país se abstuvo porque el texto no condena los atentados de Hamás del 7 de octubre. Linda Thomas-Greenfield, representante estadounidense, explicó que su país no podía votar afirmativamente porque el texto no condenaba a Hamás ni reafirmaba el derecho de todos los Estados miembros a proteger a sus ciudadanos de ataques terroristas, en alusión al apoyo incondicional de Washington al derecho de Israel a defenderse.

La denominación de los "corredores humanitarios" fue objeto de un diálogo diplomático intenso durante seis semanas. Aunque los términos alto el fuego y tregua siguen siendo tabúes para Israel, Estados Unidos y Reino Unido, la apuesta por la adopción inmediata de pausas "ampliadas y extensas" para permitir la entrada de ayuda humanitaria en Gaza representa un primer paso, aunque la mayoría de los miembros del Consejo y, sobre todo, la población civil palestina la consideran insuficiente.

Las resoluciones del Consejo de Seguridad no tienen ningún peso ante los terroristas, Israel seguirá haciendo lo que sea necesario para lograr este objetivo
— Brett Jonathan Miller, representante permanente adjunto de Israel
El Consejo debería haber atendido el llamamiento de la ONU y de todas las organizaciones humanitarias pidiendo un alto el fuego humanitario
— Riyad Mansour, representante permanente del Estado observador de Palestina
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