En las noches donde la historia se escribe con goles, el Como de Cesc Fàbregas hizo su entrada en la Liga de Campeones con una goleada al RB Leipzig que va más allá del marcador. Un club que hace poco habitaba las categorías menores del fútbol italiano se presentó ante Europa no como invitado humilde, sino como aspirante con credenciales. Es el tipo de debut que redefine lo que un proyecto puede llegar a ser.