Durante siglos, la atención humana fue concebida como un faro que solo puede iluminar un punto a la vez. Investigadores del Trinity College de Dublín han descubierto, mediante electroencefalogramas, que el cerebro no apaga una conversación antes de encender otra, sino que sostiene ambas en una breve superposición neuronal. Este hallazgo, publicado en Plos Biology, no solo reescribe lo que creíamos saber sobre la escucha, sino que invita a reconsiderar por qué algunos seres humanos habitan los espacios ruidosos con gracia mientras otros los atraviesan con fatiga.