El cambio climático amenaza la energía solar de Chile con mayor nubosidad

El potencial solar no es constante, está siendo alterado por el calentamiento global
Raúl Cordero, climatólogo que lideró el estudio, sobre cómo el cambio climático afectará la energía solar chilena.
Mark

¿Por qué es importante que Chile se preocupe por esto ahora si los efectos recién se verán en décadas?

Mimi

Porque la infraestructura solar que se instale hoy será la que funcione en 2050. Si construyes plantas solares sin anticipar cómo el clima las afectará, terminarás con activos que rinden menos de lo esperado.

Luke

Pero hay que ser precisos: el estudio predice cambios, no certezas. Las proyecciones climáticas tienen márgenes de error. ¿Qué tan confiables son estas estimaciones de aumento de nubosidad del 20 por ciento?

Mimi

Es una pregunta válida. El estudio fue publicado en Nature, que es riguroso, pero Luke tiene razón en que son proyecciones. Lo que sí es cierto es que el cambio climático está ocurriendo y afectará los patrones de nubes.

Mark

¿Significa esto que Chile debería dejar de invertir en energía solar?

Mimi

No, al contrario. Cordero fue claro: la energía solar sigue siendo crucial para reducir el cambio climático. Lo que significa es que hay que planificar considerando estos cambios, instalar más capacidad de la que se pensaba necesaria, y diversificar las fuentes de energía.

Luke

Aquí hay algo que el estudio no resuelve: si la nubosidad aumenta en el centro-norte pero disminuye en el norte grande, ¿cómo se redistribuye la inversión solar? ¿Hay suficiente infraestructura de transmisión para mover esa energía de norte a sur?

Mimi

Esa es la pregunta que Chile tendrá que responder en los próximos años. El estudio identifica el problema, pero la solución requiere decisiones políticas y de inversión que van más allá de la ciencia.

Mark

¿Y qué pasa con el agua? Mencionaste que menos nubes significa menos lluvia.

Mimi

Exacto. Chile ya enfrenta sequías severas. Un norte grande sin nubes es bueno para paneles solares pero malo para la agricultura y el consumo humano. Es un trade-off que el país tendrá que gestionar.

  • El cambio climático amenaza con reducir la eficiencia de los paneles solares chilenos al aumentar la nubosidad en zonas clave del país para mediados de siglo.
  • Chile apostó fuertemente por la energía solar —triplicando su generación en cinco años y alcanzando el 8% del consumo eléctrico nacional en 2019— lo que hace esta amenaza especialmente sensible.
  • Los efectos serán profundamente desiguales: la zona centro-norte perderá un 20% de claridad solar, mientras el norte grande ganará un 20% y la zona centro-sur podría aumentar su potencial hasta un 30%.
  • La escasez de nubes que beneficia a los paneles puede agravar las sequías, atrapando a Chile entre la ganancia energética y la crisis hídrica.
  • Los investigadores señalan que aún hay décadas de margen para anticiparse, pero que el país deberá diseñar estrategias diferenciadas por región antes de que los cambios sean irreversibles.

En el cruce entre el progreso renovable y la incertidumbre climática, investigadores chilenos advierten que el mismo fenómeno que la energía solar busca combatir —el cambio climático— podría erosionar su propia eficiencia hacia mediados de siglo. Un estudio publicado en Nature por la Universidad de Santiago revela que el aumento de nubosidad alterará la captación solar en distintas regiones del país, justo cuando Chile ha triplicado su generación fotovoltaica en cinco años. La paradoja no es menor: la herramienta de la solución lleva inscrita, en su futuro, la huella del problema.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Chile publicó esta semana en la revista Nature un estudio que lanza una advertencia incómoda: el cambio climático podría reducir significativamente la capacidad de los paneles solares para generar electricidad hacia mediados de siglo. El climatólogo Raúl Cordero, quien encabezó el trabajo, fue directo: el potencial solar no es estático, y el calentamiento global lo está alterando.

Para comprender el peso de esta advertencia, basta mirar el camino recorrido. En 2019, la energía solar representaba el 8% del consumo eléctrico nacional, resultado de un crecimiento explosivo impulsado por la caída de costos de los módulos fotovoltaicos y cambios regulatorios que permitieron plantas de gran escala. En apenas cinco años, la generación solar del país se triplicó hasta alcanzar tres gigavatios.

El estudio identifica en la nubosidad creciente la principal amenaza para la intermitencia fotovoltaica, lo que obligará a instalar más paneles para compensar las pérdidas de producción. Cordero, sin embargo, insiste en que la expansión solar seguirá siendo positiva a nivel global, pues la energía fotovoltaica continúa siendo una herramienta esencial para frenar el cambio climático.

Los efectos no serán uniformes. La zona centro-sur podría ver aumentar su potencial solar hasta un 30% hacia 2050, mientras la zona centro-norte enfrentará un 20% más de nubosidad. El norte grande, en cambio, experimentará una reducción de nubes del 20%, favoreciendo la generación. Esta variabilidad exigirá estrategias diferenciadas por región.

Cordero advierte que los cambios tardarán décadas en hacerse evidentes, lo que abre una ventana —acotada pero real— para prepararse. La paradoja final es aguda: menos nubes benefician a los paneles, pero pueden profundizar las sequías, enfrentando a Chile a una tensión difícil entre energía y agua en un país que ya conoce bien la escasez hídrica.

Investigadores de la Universidad de Santiago de Chile han publicado un estudio que advierte sobre una amenaza silenciosa para el futuro energético del país: el cambio climático podría reducir significativamente la capacidad de los paneles solares para generar electricidad hacia mediados de siglo. El trabajo, divulgado esta semana en la revista científica Nature, sostiene que las transformaciones climáticas traerán consigo un aumento en la nubosidad que interferirá directamente con la captación de radiación solar. Raúl Cordero, el climatólogo que encabezó la investigación, fue claro en su diagnóstico: el potencial solar no permanece estático, sino que está siendo alterado por el calentamiento global.

Para entender por qué esto importa, hay que considerar la trayectoria reciente de Chile en materia de energía renovable. En 2019, la energía solar representaba el 8 por ciento del consumo eléctrico nacional, una cifra que refleja un crecimiento explosivo. Las instalaciones fotovoltaicas del país producen actualmente tres gigavatios, lo que significa que la generación solar se triplicó en apenas cinco años. Este despegue no fue accidental. Cordero explicó que los costos de los módulos fotovoltaicos cayeron drásticamente, y simultáneamente hubo cambios regulatorios que permitieron la construcción de plantas solares de gran escala. Chile, con su geografía única de territorio angosto pero extenso, se convirtió en un laboratorio natural para la energía solar.

Ahora ese mismo país enfrenta una paradoja incómoda. Los factores que afectan el rendimiento de los paneles solares son múltiples: el viento, la temperatura, el polvo en suspensión. Pero según el estudio, los cambios más significativos en la intermitencia de la energía fotovoltaica provendrán principalmente de variaciones en la frecuencia de días nublados. Cordero señaló que esta realidad obligará a instalar más paneles para compensar las interrupciones en la producción. Sin embargo, subrayó que la tendencia de expandir la energía solar seguirá siendo positiva a nivel mundial, porque más allá de los desafíos climáticos locales, la energía solar sigue siendo una herramienta fundamental para reducir el cambio climático mismo.

Lo que hace más complejo el panorama es que los efectos no serán uniformes en todo el territorio chileno. El país se divide en zonas climáticas distintas, y cada una experimentará transformaciones diferentes. En la región centro-sur, se espera una disminución de días nublados, lo que podría aumentar la energía solar disponible hasta un 30 por ciento hacia 2050. En contraste, la zona centro-norte enfrentará un incremento de nubosidad del 20 por ciento, reduciendo la eficiencia solar en esa área. El norte grande, por su parte, experimentará una reducción de nubes del 20 por ciento, lo que beneficiará la generación fotovoltaica. Esta variabilidad regional significa que Chile tendrá que desarrollar estrategias diferenciadas según su geografía.

Cordero fue cuidadoso al señalar que estos efectos no serán inmediatos. Los cambios en el clima que afectarán la energía solar apenas comenzarán a notarse en décadas. Esto ofrece una ventana de tiempo, aunque acotada, para que el país anticipe y se prepare. La paradoja final es que la falta de nubosidad, aunque beneficiosa para los paneles solares, puede traer consigo sequías por la escasez de lluvias, creando un dilema entre ganancia energética y disponibilidad de agua. Chile, que ya enfrenta desafíos hídricos significativos, deberá navegar estas tensiones mientras continúa expandiendo su capacidad solar.

El potencial solar no es constante y está cambiando debido al calentamiento global
— Raúl Cordero, climatólogo que lideró la investigación
Los cambios en la intermitencia de la energía fotovoltaica se deben principalmente a cambios en la frecuencia de días nublados
— Raúl Cordero
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