La deuda global alcanza 348 billones de dólares, con rentabilidades en aumento y precios en caída, elevando costos de financiamiento para Estados. El BIS identifica riesgo de disfunción en fondos no bancarios que permiten reembolsos diarios, generando incentivos para ventas anticipadas de posiciones.
El BIS alerta sobre el 'efecto rebaño' en la deuda: ventas masivas por falta de liquidez
Una carrera hacia la salida que puede dejar al fondo sin efectivo
¿Por qué el BIS está tan preocupado ahora? ¿No hemos vivido con deuda alta durante años?
Sí, pero el volumen es diferente. 348 billones de dólares es una cifra que no tiene precedente. Y lo que ha cambiado es que los precios de los bonos están cayendo mientras las rentabilidades suben, lo que significa que el costo de financiarse está aumentando rápidamente.
Pero eso es lo que pasa en un ciclo normal de tipos de interés. ¿Qué hace que esto sea diferente de, digamos, 2018?
La diferencia es la estructura del mercado. Hay cada vez más dinero en fondos no bancarios que pueden tener salidas masivas en un día. En 2020 vimos un adelanto de esto.
¿Entonces el riesgo es que todos intenten salir al mismo tiempo?
Exactamente. El BIS lo llama "efecto rebaño". Si un fondo comienza a vender para obtener liquidez, otros lo imitarán inmediatamente por miedo a quedarse atrapados.
Pero ¿cuál es la probabilidad real? El BIS dice 3% cuando la deuda está alta. Eso no suena catastrófico.
No es catastrófico en términos de probabilidad, pero es 150 veces más probable que cuando la deuda está baja. Y eso es en un horizonte de tres meses.
¿Y la UE? ¿Está en peligro?
La UE ha duplicado su endeudamiento en seis años y sus gastos en intereses se han triplicado. El problema es que no tiene recursos propios para financiar eso, depende de los mercados.
Pero la UE es diferente de un Estado individual. ¿Realmente puede entrar en pánico de liquidez?
Técnicamente, la UE se endeuda en nombre de sus miembros. Si los mercados pierden confianza, sí puede haber problemas de acceso al financiamiento.
Il Polso
- Deuda global acumulada: 348 billones de dólares
- Incremento en 2025: 29 billones de dólares
- Probabilidad de crisis tipo 2008 cuando deuda está en tercil superior: 3%
- Bono estadounidense a 30 años: 5,6% (máximo desde 2002)
- Bono español a 10 años: 4,16% (máximo desde 2013)
- Deuda UE en relación al PIB: 5,5% (casi el doble que hace seis años)
- Gasto en intereses de la UE: 17.900 millones de euros (triplicado desde 2022)
La deuda global alcanza 348 billones de dólares, con rentabilidades en aumento y precios en caída, elevando costos de financiamiento para Estados. El BIS identifica riesgo de disfunción en fondos no bancarios que permiten reembolsos diarios, generando incentivos para ventas anticipadas de posiciones.
El Banco de Pagos Internacionales alerta sobre vulnerabilidades en mercados de deuda por 348 billones de dólares acumulados, temiendo ventas masivas forzosas que desencadenen crisis de liquidez tipo 'efecto rebaño'.
El Banco de Pagos Internacionales ha levantado una bandera de alerta sobre un riesgo que acecha a los mercados financieros globales: la acumulación masiva de deuda y el peligro de que su venta descontrolada desencadene una crisis de liquidez en cadena. El banco de banqueros centrales lo llama "vulnerabilidades subyacentes", pero lo que describe es más visceral: una estampida financiera donde el primer inversor que venda sus posiciones arrastra a todos los demás en su huida, dejando a su paso mercados drenados de efectivo y precios en caída libre.
La cifra que sostiene esta preocupación es abrumadora. El planeta ha acumulado 348 billones de dólares en deuda pública y privada, con un incremento de 29 billones de dólares solo en 2025. Este volumen sin precedentes ha empujado las rentabilidades de la deuda al alza mientras los precios caen, lo que significa que los gobiernos pagan cada vez más por endeudarse. Estados Unidos, por ejemplo, destinará este año el 4,82% de su PIB al servicio de la deuda, más del doble que la eurozona con su 2,05%. España se sitúa en 2,47%, y Francia, a pesar de su elevado endeudamiento, apenas llega al 2,58%. Los números revelan una realidad incómoda: el costo de financiar el gasto público está subiendo en todas partes, y algunos países lo sienten más que otros.
Los mercados ya están enviando señales de estrés. El bono estadounidense a treinta años alcanzó hace poco el 5,6%, su nivel más alto desde 2002. En España, el bono a diez años llegó al 4,16%, un nivel que no se veía desde 2013. Las primas de riesgo en los países más endeudados se han ampliado, y las curvas de tipos de interés muestran tensión tanto en economías avanzadas como emergentes. No es pánico aún, pero es inquietud.
El mecanismo del riesgo que preocupa al BIS es específico y perturbador. Los fondos del mercado monetario y los fondos de capital variable permiten que los inversores retiren su dinero diariamente. Esto crea lo que el banco llama una "ventaja del primero en actuar": si un inversor comienza a vender para obtener liquidez, otros lo imitarán inmediatamente, temiendo quedarse atrapados. El resultado es una carrera hacia la salida que puede dejar al fondo sin efectivo. Cuando esto sucede, el fondo se ve obligado a vender activos a cualquier precio, deprimiendo el mercado y generando nuevas salidas de capital. Es un círculo vicioso que se retroalimenta. El BIS lo ilustra con el pánico de 2020, cuando los inversores en renta fija corrieron a obtener efectivo ante el temor de un colapso.
Para medir el riesgo, el BIS utiliza el Índice de Condiciones del Mercado y lo compara con la crisis financiera de 2008. Sus hallazgos son inquietantes. Cuando la deuda pública en relación con el PIB se sitúa en el tercil superior, la probabilidad de experimentar un episodio de tensión similar al de 2008 en los próximos tres meses es del 3%, frente a apenas 0,02% cuando la deuda está por debajo del tercil inferior. Del mismo modo, cuando las instituciones financieras no bancarias —fondos de inversión, aseguradoras, planes de pensiones— controlan una participación elevada en los mercados de bonos soberanos, la probabilidad de una crisis tipo 2008 sube al 1,5%, una cifra "muy superior" a la de cuando su participación es baja. El problema es que estas instituciones no bancarias están ganando peso en los mercados de deuda pública, aumentando el riesgo de disfunción.
La Unión Europea enfrenta su propia versión de este dilema. Según un análisis reciente del CEPR, la deuda emitida por la UE en nombre de sus Estados miembros ha alcanzado el 5,5% del PIB, casi el doble que hace seis años. El gasto en intereses de la UE se ha triplicado desde 2022, llegando a 17.900 millones de euros. La UE comenzó a endeudarse significativamente tras la crisis de 2008 para estimular la economía, pero el proceso se aceleró con la pandemia. Instrumentos como SURE, Next Generation y SAFE han permitido financiar desempleo, reformas económicas y gasto militar, pero la UE carece de recursos propios para servir esta deuda. Depende de los mercados de bonos, como cualquier Estado, pero con la complicación adicional de que su endeudamiento está vinculado a las decisiones de sus miembros.
La solución que el BIS sugiere es una "regulación congruente": un endurecimiento de las normas, especialmente para evitar apalancamientos excesivos en los fondos no bancarios. Pero mientras se debate la regulación, el riesgo permanece. No hay certeza de que una crisis ocurra, pero hay claridad en que las condiciones para que suceda están presentes. El mundo ha acumulado una deuda colosal, los precios están bajo presión, y los mercados están poblados de inversores que pueden salir corriendo al mismo tiempo. Lo que el BIS teme es que cuando comiencen a correr, nadie pueda detenerlos.
Citazioni salienti
Puede desencadenar dinámicas de ventas forzosas y deprimir los precios, provocando nuevas salidas de capital y generando así un círculo vicioso que se retroalimenta de forma negativa— Banco de Pagos Internacionales