En un momento en que la energía vuelve a convertirse en el nervio expuesto de la economía europea, el Banco Central Europeo se prepara para subir sus tipos de interés un cuarto de punto, una decisión tan anticipada que los mercados ya la han absorbido y miran más allá. El verdadero interrogante no es el gesto en sí, sino la voz que lo acompañe: lo que Christine Lagarde diga sobre el contagio de la inflación energética al resto de la economía trazará el horizonte monetario del continente para los meses que vienen. Europa afronta el otoño con reservas de gas históricamente bajas, el petróleo roz