Desde Frankfurt, el Banco Central Europeo abre por primera vez una consulta pública para que los ciudadanos de la zona euro participen en la renovación visual de su moneda común. Dos visiones del alma europea se enfrentan: una que honra a los grandes creadores del continente —Cervantes, Beethoven, Curie— y otra que mira hacia la naturaleza compartida de ríos, aves y paisajes. La decisión, que moldeará el objeto más cotidiano de la vida económica europea, llegará antes de que termine la década.