En el corazón de la política monetaria europea, el Banco Central Europeo se prepara para elevar los tipos de interés por segunda vez en septiembre, respondiendo a una inflación que ha alcanzado el 3,3%, su nivel más alto en tres años. Esta decisión, forjada en la tensión clásica entre frenar los precios y sostener el crecimiento, trasladará su peso directamente a los hogares y empresas de la eurozona. Es el momento en que las grandes palancas institucionales se sienten en la mesa del desayuno de cada familia.