En un momento en que la economía europea resiste mejor de lo esperado, el Banco Central Europeo enfrenta la paradoja de que esa misma fortaleza alimenta una inflación energética que amenaza con propagarse al conjunto de precios y salarios. Christine Lagarde, desde Frankfurt, ha reconocido que el encarecimiento de la energía durará más de lo previsto, en parte por la persistencia del conflicto en Oriente Próximo, y ha dejado abierta la puerta a nuevas subidas de tipos en los próximos meses. Es la vieja tensión entre el crecimiento y la estabilidad de precios, resuelta una vez más con la medicin