Banco Central de Chile sube tasa de interés al 9,75%, máximo desde 2001

Serán necesarias nuevas alzas para asegurar la convergencia de la inflación
El banco central advierte que el aumento de tasas será un proceso prolongado, no una solución única.

En un momento en que la economía chilena cargaba con el peso acumulado de estímulos pandémicos, retiros de pensiones y la guerra en Ucrania, el Banco Central elevó su tasa rectora al 9,75%, el nivel más alto en dos décadas. La decisión, unánime y más agresiva de lo que los mercados anticipaban, fue una señal de que la institución reconocía la gravedad de una inflación que rozaba el 12,5% anual. Como tantas veces en la historia económica, el remedio elegido es el de encarecer el crédito para enfriar el consumo, apostando a que el dolor presente evite un daño mayor en el futuro.

  • La inflación chilena alcanzó su nivel más alto en casi 25 años, erosionando el poder adquisitivo de los hogares y encendiendo alarmas en la autoridad monetaria.
  • El peso se desplomó con fuerza, superando los mil pesos por dólar, mientras los inversionistas buscaban refugio ante la incertidumbre económica y política.
  • El banco sorprendió a los mercados con un alza de 75 puntos base decidida por unanimidad, señalando que la situación exigía una respuesta más contundente de lo esperado.
  • El comunicado oficial advirtió que vendrán más aumentos de tasas, lo que encarecerá hipotecas, créditos de consumo y el costo del dinero en toda la economía.
  • Chile navega entre una desaceleración del crecimiento proyectado —del 3,5% al 1,5% para 2022— y una inflación que el banco estima no cederá antes de dos años.

El miércoles pasado, el Banco Central de Chile votó por unanimidad para elevar la tasa de política monetaria a 9,75%, un alza de 75 puntos base que superó las expectativas del mercado y llevó la tasa a su nivel más alto desde 2001. La institución justificó la medida citando un escenario macroeconómico con riesgos elevados: la inflación había llegado al 12,5% anual en mayo, la cifra más alta en casi un cuarto de siglo, mientras el peso se depreciaba con fuerza y el dólar cerraba sistemáticamente por encima de los 950 pesos.

Para entender el origen de esta crisis, hay que remontarse a la pandemia. En 2020, el banco recortó la tasa hasta el 0,5% histórico para sostener la economía. El Gobierno lanzó programas de ayuda y permitió retiros anticipados de fondos de pensiones, lo que impulsó el consumo y generó un rebote histórico del 11,7% en 2021. Pero ese dinamismo vino acompañado de una inflación del 7,2%, la más alta en catorce años, que no hizo sino agravarse con la guerra en Ucrania y su impacto en los precios de energía y alimentos.

Ante este panorama, el banco fue explícito: vendrán más alzas de tasas hasta que la inflación converja al 3% en un horizonte de dos años. Es una medicina costosa —créditos más caros, consumo más restringido— pero que la autoridad monetaria considera indispensable para evitar que las expectativas inflacionarias se anclen y el problema se vuelva estructural.

El Banco Central de Chile tomó una decisión que sorprendió a los mercados el miércoles pasado. Su consejo de directivos votó por unanimidad para elevar la tasa de política monetaria a 9,75%, un aumento de 75 puntos base que la llevó a su nivel más alto en dos décadas. Los operadores de mercado esperaban un movimiento más modesto. Lo que el banco hizo fue más agresivo, una señal clara de que la institución veía la situación económica como crítica.

La inflación chilena había llegado a 12,5% en los doce meses previos a mayo, el nivel más alto en casi un cuarto de siglo. El banco explicó su decisión citando un "escenario macroeconómico" que presentaba "riesgos elevados". Las condiciones financieras globales se habían deteriorado más rápido y con más intensidad de lo que nadie había previsto. Los precios de las materias primas caían. Las perspectivas de crecimiento mundial se oscurecían. Todo esto golpeaba a una economía como la chilena, que depende de esos flujos.

Adentro del país, la incertidumbre era también profunda. El peso chileno se depreciaba con fuerza. Su volatilidad se disparaba. El dólar había superado la barrera de los mil pesos a principios de julio y desde entonces cerraba casi todos los días por encima de los 950. Era un síntoma de que los inversionistas estaban nerviosos, que el dinero buscaba refugio en moneda extranjera.

Para entender cómo se llegó a este punto, hay que retroceder dos años. En marzo de 2020, cuando el coronavirus irrumpió en Chile, el banco había cortado la tasa de política monetaria hasta el 0,5%, su mínimo histórico. Era una medida de emergencia, un intento de inyectar liquidez en una economía que se contraía. Pero la pandemia no duró lo que muchos esperaban, o al menos sus efectos económicos tomaron un giro inesperado. El Gobierno chileno lanzó programas de ayuda económica. Los trabajadores pudieron retirar dinero anticipadamente de sus fondos de pensiones, algo que ocurrió varias veces. Todo ese dinero fluyó hacia el consumo. La economía rebotó con fuerza: creció 11,7% en 2021, una cifra histórica que seguía a la caída del 5,8% de 2020. Pero ese crecimiento vino acompañado de inflación: 7,2% acumulada ese año, la más alta en catorce años.

Luego llegó la guerra en Ucrania, que trastocó los mercados globales de energía y alimentos. Chile, como importador neto de ambos, sintió el golpe. El Gobierno revisó sus previsiones en mayo: bajó la expectativa de crecimiento para 2022 del 3,5% al 1,5%, una contracción de dos puntos que reflejaba una economía que se desaceleraba. Pero subió su estimación de inflación acumulada para finales de año al 8,9%, lo que significaba que el problema de precios no desaparecería pronto.

El banco central, en su comunicado, fue claro sobre lo que vendría. "El consejo estima que serán necesarias nuevas alzas de la tasa de política monetaria para asegurar la convergencia de la inflación a 3% en dos años." Eso significa más aumentos. Significa que los créditos hipotecarios, los créditos de consumo, todo lo que depende de la tasa de referencia, seguirá encareciendo. Es una medicina amarga, pero el banco considera que es la única forma de frenar la inflación antes de que se enquiste en las expectativas de los agentes económicos y se vuelva aún más difícil de controlar.

El deterioro de las condiciones financieras globales ha sido más rápido e intenso que lo previsto, reduciendo el precio de las materias primas y las perspectivas de mercado sobre el crecimiento global
— Banco Central de Chile
El consejo estima que serán necesarias nuevas alzas de la tasa de política monetaria para asegurar la convergencia de la inflación a 3% en 2 años
— Banco Central de Chile
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el banco central decidió sorprender a los mercados con un aumento mayor al esperado?

Model

Porque veía que la situación se estaba deteriorando más rápido de lo que sus propios modelos habían predicho. Las condiciones globales empeoraban, el peso se caía, y la inflación seguía subiendo. A veces, cuando las cosas se mueven rápido, tienes que moverte más rápido también.

Inventor

¿Qué papel jugaron los retiros de pensiones en todo esto?

Model

Fueron enormes. La gente sacaba dinero de sus fondos de pensiones y lo gastaba inmediatamente. Eso empujaba la demanda, los precios subían, y el banco se encontraba persiguiendo una inflación que en parte había sido alimentada por decisiones de política fiscal, no solo por presiones monetarias globales.

Inventor

¿Qué significa para una persona común que la tasa suba a 9,75%?

Model

Significa que si quieres pedir un crédito para una casa o un auto, te va a costar más caro. Los bancos trasladan esos aumentos a los clientes. Pero también significa que si tienes ahorros en depósitos a plazo, vas a ganar más intereses. Es un cambio que afecta a todos, pero de formas distintas.

Inventor

¿El banco cree que con esto es suficiente?

Model

No. Dijo explícitamente que habrá más aumentos. El objetivo es llevar la inflación de 12,5% a 3% en dos años. Eso requiere un esfuerzo sostenido, no un solo movimiento.

Inventor

¿Qué pasó con la economía chilena que creció tanto en 2021 y ahora crece tan poco?

Model

Fue un rebote artificial. Después de caer 5,8% en 2020, la economía rebotó con fuerza porque había mucho dinero inyectado y mucha demanda reprimida. Pero eso no era sostenible. Ahora la realidad es más lenta, más difícil.

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