En los márgenes de la guerra, incluso los desplazamientos de un líder se convierten en actos de resistencia y vulnerabilidad. El martes, el avión del presidente ucraniano Volodímir Zelenski despegó de Moldavia con retraso tras la violación del espacio aéreo por un dron ruso, un incidente que el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre describió como un casi impacto, mientras Kiev lo calificó de alerta rutinaria exagerada. La distancia entre ambas versiones revela algo más profundo que un desacuerdo factual: habla de cómo la guerra normaliza el peligro hasta volverlo casi invisible para quienes