En las costas y desiertos de Yemen, un conflicto que el mundo prefirió ignorar ha alcanzado una masa crítica capaz de alterar el orden económico global. Los hutíes, respaldados por Irán, no solo avanzan sobre territorio saudí: controlan, junto a su patrocinador, las arterias marítimas por las que respira el comercio mundial. En un momento en que Washington parece haber retirado su mirada de la región, la geografía se convierte en instrumento de poder, y lo que ocurre en un país devastado resuena en los precios que millones de personas pagan cada día.