En el fútbol, como en tantas otras empresas humanas, no basta con comenzar bien: hay que saber sostener lo conquistado. El Albacete aprendió esta lección de manera dolorosa ante su propia afición, cuando el Córdoba CF, con paciencia táctica y determinación en la segunda mitad, transformó una desventaja en victoria. El marcador final de 1-2 no solo refleja el resultado de un partido, sino la diferencia entre quienes se adaptan y quienes no logran mantener su rumbo cuando el adversario aprieta.