Durante generaciones, la ciencia ha avanzado no solo hacia lo desconocido, sino también hacia atrás, revisando lo que creía saber. Investigadores están cuestionando la masa del agujero negro considerado el más grande del universo observable, sugiriendo que mediciones anteriores podrían haber sido significativamente exageradas. No es un error que deba avergonzar a la astronomía, sino una demostración de su virtud más profunda: la disposición a corregirse a sí misma cuando las herramientas mejoran.