En noviembre de 2023, LIGO detectó ondas gravitacionales de una fusión con masa aparente de 190-265 masas solares, pero investigadores del Instituto Max Planck proponen que una lente gravitacional amplificó la señal. Si la lente gravitacional es real, el sistema sería menos extremo y más fácil de explicar dentro de los modelos conocidos de formación de agujeros negros, con masas componentes menores a 100 y 50 masas solares.