En un momento en que la infancia española se aleja de los patrones alimentarios tradicionales, un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid ofrece un contrapunto alentador: los niños y adolescentes del país cumplen con las recomendaciones europeas de hidratación, eligiendo mayoritariamente el agua como bebida principal. Este hallazgo, surgido del análisis de mil escolares de entre seis y diecisiete años, recuerda que incluso en entornos saturados de opciones ultraprocesadas, ciertos hábitos saludables pueden arraigar con firmeza, aunque conviven con matices —como el azúcar del cacao en la l