El 65% de los desahucios del primer trimestre se debe al impago de alquiler

Más de 272.000 familias han sido desahuciadas desde 2018, con un promedio de 90 desahucios diarios, generando desplazamiento masivo y exclusión habitacional.
Noventa personas cada día pierden su hogar por no poder pagar alquiler
En España, desde 2018, se registran aproximadamente 90 desahucios diarios, acumulando más de 272.000 familias desalojadas.
Mark

¿Por qué el alquiler impagado se ha convertido en la causa principal de desahucio? ¿Qué cambió?

Mimi

Los precios de alquiler han subido mucho más rápido que los salarios. Muchas personas simplemente no pueden permitirse pagar la renta cada mes. Antes, los desahucios eran más por hipotecas que la gente no podía pagar. Ahora es al revés.

Luke

Pero tenemos que ser precisos: ¿sabemos por qué subieron los alquileres? ¿Es especulación, falta de oferta, o ambas cosas? El artículo no lo dice.

Mark

¿Y esos 272.000 desahucios desde 2018? ¿Eso es mucho o poco comparado con otros países?

Mimi

Es una cifra enorme. Noventa desahucios diarios durante casi ocho años. Eso significa que decenas de miles de familias han perdido su hogar.

Luke

Cierto, pero no sabemos cuál es la población total de España, ni cuántos hogares hay. Sin ese contexto, es difícil saber si 272.000 es el 1% o el 10% de las familias. El número es real, pero necesitaría perspectiva.

Mark

¿Qué debería hacer el Gobierno?

Mimi

Intervenir en el mercado de alquiler. Controlar precios, construir vivienda pública, proteger a los inquilinos. Algo tiene que cambiar.

Luke

El artículo dice que las políticas han sido insuficientes, pero no especifica cuáles son esas políticas ni qué se ha intentado. ¿Qué medidas concretas se han tomado y por qué no funcionaron?

  • El 65% de los desahucios del primer trimestre de 2026 se deben al impago de alquiler, superando por primera vez de forma tan contundente a los desalojos por hipoteca impagada.
  • Cada media hora, en algún lugar de España, una familia recibe la notificación judicial de que debe abandonar su hogar, acumulando más de 272.000 órdenes de desahucio desde 2018.
  • Los salarios no han crecido al ritmo de los precios del alquiler, generando una brecha que las políticas habitacionales del Gobierno no han logrado cerrar.
  • Incluso en Andalucía, donde los desahucios cayeron casi a la mitad respecto a 2025, el alquiler impagado ya supera a la hipoteca como causa principal, señalando que el patrón es nacional y no regional.
  • La tendencia apunta a una crisis estructural de acceso a vivienda que exige intervención política urgente antes de que la exclusión habitacional se profundice aún más.

En la España de 2026, el hogar alquilado se ha convertido en el nuevo frente de la exclusión: dos de cada tres desahucios ya no nacen de hipotecas rotas, sino de rentas que los salarios no alcanzan a cubrir. Desde 2018, más de 272.000 familias han recibido orden judicial de abandonar su vivienda, a un ritmo de noventa al día, revelando no una crisis pasajera sino una fractura estructural entre lo que cuesta vivir y lo que la gente puede pagar. La pregunta que pende sobre el país no es si el fenómeno existe, sino si la voluntad política llegará a tiempo para contenerlo.

En el primer trimestre de 2026, el mapa de los desahucios en España cambió de forma definitiva: el impago de alquiler representa ya el 65% de todos los desalojos, desplazando a la hipoteca impagada como causa dominante. No es solo un dato estadístico; es la señal de que la crisis habitacional ha mutado. Ya no se trata principalmente de familias atrapadas por deudas bancarias, sino de personas que sencillamente no pueden costear el precio de una vivienda en el mercado actual.

Desde que el Gobierno de Sánchez asumió el poder en 2018, los tribunales han emitido más de 272.000 órdenes de desahucio, lo que equivale a noventa familias desplazadas cada día durante casi ocho años. El caso de Maricarmen, recogido en la prensa, se ha vuelto símbolo de esta realidad, pero su historia no es excepcional: es la expresión visible de un mecanismo que opera sin pausa, cada media hora, en algún rincón del país.

Aunque Andalucía registró una caída notable en el número de desahucios respecto a 2025, incluso allí el alquiler impagado superó a la hipoteca como causa principal. El descenso regional no atenúa la magnitud del fenómeno a escala nacional. Los salarios no han crecido al ritmo de los precios del alquiler, y las políticas de vivienda no han logrado cerrar esa brecha.

Lo que emerge no es una crisis coyuntural que el crecimiento económico pueda resolver por sí solo, sino un desajuste estructural entre ingresos y costes de habitación. Mientras esa distancia persista, los desahucios continuarán acumulándose. La pregunta que queda abierta es si la intervención pública llegará antes de que la exclusión habitacional alcance una profundidad irreversible.

En el primer trimestre de 2026, dos de cada tres desahucios en España obedecieron a una sola causa: el impago de alquiler. La cifra marca un giro en la naturaleza de la crisis habitacional del país. Donde antes los desalojos se repartían entre inquilinos que no podían pagar la renta e hipotecarios en quiebra, ahora el alquiler impagado domina el panorama con un 65% del total. Es un cambio que refleja no solo dificultad económica, sino un reordenamiento de quién está siendo expulsado de sus casas.

Desde que el Gobierno de Sánchez asumió el poder en 2018, más de 272.000 familias han recibido orden de desahucio de un juez. Eso equivale a noventa personas o núcleos familiares cada día, durante casi ocho años. En Andalucía, la cifra de desahucios bajó casi a la mitad respecto a 2025, pero incluso en esa reducción regional, el alquiler impagado superó a la hipoteca como causa principal. El descenso en una región no oculta la magnitud nacional del fenómeno.

La historia de Maricarmen, mencionada en los reportes de prensa, se ha convertido en símbolo de esta realidad. No es un caso aislado ni excepcional; es apenas la punta visible de una estructura de exclusión que funciona a ritmo constante. Cada media hora, en algún lugar de España, una familia recibe la notificación de que debe abandonar su vivienda. El proceso es legal, ordenado por los tribunales, pero el resultado es el mismo: desplazamiento, pérdida de hogar, ruptura de estabilidad.

La prevalencia del impago de alquiler como causa de desahucio sugiere que el problema no es principalmente de sobreendeudamiento hipotecario, como lo fue en crisis anteriores. Es de acceso básico: personas que no pueden permitirse el precio de una vivienda de alquiler en el mercado actual. Los salarios no han crecido al ritmo de los precios de renta. Las políticas de vivienda del Gobierno han sido insuficientes para cerrar esa brecha. El resultado es que decenas de miles de personas cada año pierden su domicilio.

La tendencia apunta hacia una crisis estructural. No es un problema coyuntural que se resuelva con el crecimiento económico. Es un desajuste entre lo que las personas pueden pagar y lo que cuesta vivir en una vivienda de alquiler. Mientras esa brecha persista, los desahucios continuarán. La pregunta que queda abierta es si las políticas públicas lograrán intervenir antes de que la exclusión habitacional se profundice aún más.

El alquiler impagado ahora supera a la hipoteca como causa principal de desahucio
— Datos del primer trimestre de 2026
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