El 30% de México bajo alto riesgo sísmico: investigadores monitorean la brecha de Guerrero

El terremoto de 1985 dejó al menos 10.000 muertos y 50.000 heridos; un futuro sismo de magnitud similar o mayor en la brecha de Guerrero podría ser catastrófico para millones de habitantes.
Un sismo monstruoso que a todos nos debe tener en zozobra
Advertencia de un ingeniero sísmico sobre el terremoto potencial que podría originarse en la brecha de Guerrero.
Mark

¿Por qué los investigadores se enfocaron específicamente en la brecha de Guerrero?

Mimi

Porque lleva más de ciento diez años sin un terremoto significativo, a pesar de estar en una zona de alta actividad sísmica. Eso es geológicamente anómalo y preocupante.

Luke

Pero ¿eso significa que definitivamente habrá un gran terremoto pronto? ¿O simplemente que es posible?

Mimi

Es posible. Los modelos sugieren que la energía se está acumulando, pero no hay certeza sobre cuándo ocurrirá.

Mark

¿Qué tan grave sería un terremoto en esa zona para la Ciudad de México?

Mimi

Potencialmente catastrófico. La ciudad concentra entre el veinte y veinticinco por ciento de la población nacional, y está construida sobre lagos que amplifican las ondas sísmicas.

Luke

¿Cuánto de eso es especulación versus datos medidos? ¿Tienen datos reales de cómo se comportaría?

Mimi

Utilizan modelos matemáticos basados en mediciones de GPS acústico y sismómetros oceánicos desde 2016. Pero sí, los escenarios catastróficos son proyecciones, no certezas.

Mark

¿Qué pueden hacer las ciudades para prepararse?

Mimi

Mejorar los reglamentos de construcción, reforzar estructuras antiguas y desarrollar estrategias de evacuación. El terremoto de 2017 causó menos daños que el de 1985 porque los códigos de construcción habían evolucionado.

Luke

¿Pero eso significa que están realmente preparados, o simplemente menos desprevenidos que antes?

Mimi

Menos desprevenidos. El ingeniero Tena Colunga admite que las ciudades antiguas no están al cien por ciento preparadas, especialmente las con patrimonio histórico que es difícil de reforzar.

  • La brecha sísmica de Guerrero no ha registrado un gran terremoto en más de 110 años
  • El 30% de la población mexicana está expuesta a alto riesgo sísmico
  • Ciudad de México concentra entre 20 y 25% de la población nacional, aproximadamente 23 millones de habitantes
  • El terremoto de 1985 dejó al menos 10.000 muertos y 50.000 heridos
  • Investigadores estiman que la brecha podría generar un sismo de magnitud 8,2 a 8,4

La brecha sísmica de Guerrero no ha registrado un gran terremoto en más de 110 años, acumulando energía que podría generar un sismo de magnitud 8,2 a 8,4. Un 30% de la población nacional está expuesta a niveles altos o muy altos de peligrosidad sísmica, especialmente en Ciudad de México con 23 millones de habitantes.

Investigadores de la UNAM y Universidad de Kioto estudian la brecha sísmica de Guerrero, donde se ha acumulado energía durante 110 años. Un 30% de la población mexicana está expuesta a alto riesgo sísmico, con Ciudad de México como zona crítica.

Cuatro mil quinientos metros bajo las aguas del Pacífico mexicano, investigadores de la UNAM y la Universidad de Kioto buscan señales de movimiento en la brecha sísmica de Guerrero, una franja de ciento diez kilómetros de largo que lleva más de un siglo sin registrar un terremoto significativo, a pesar de estar situada en una de las zonas sísmicamente más activas del país. México experimenta más de mil sismos de magnitud 3,5 o superior cada año, pero esta región en particular permanece en un silencio inquietante que los expertos monitorean con creciente atención.

México es un laboratorio sísmico sin igual, ubicado en la intersección de cinco placas tectónicas. El ochenta por ciento de la actividad sísmica se concentra a lo largo de las costas del sureste: Guerrero, Oaxaca y Chiapas. La brecha de Guerrero destaca como una anomalía geológica. Alrededor de ella han ocurrido terremotos devastadores, como el del 19 de septiembre de 1985, que alcanzó magnitud 8,1 y duró apenas cuarenta y cinco segundos. Ese sismo dejó al menos diez mil muertos y cincuenta mil heridos en todo el país. Sin embargo, en el segmento más antiguo de la brecha, entre Acapulco y Papanoa, el último gran terremoto ocurrió en 1911.

Los mapas de riesgos elaborados por las autoridades mexicanas revelan una realidad inquietante: el treinta por ciento de la población nacional está expuesto a niveles altos o muy altos de peligrosidad sísmica. El valle de México concentra aproximadamente la quinta parte de la población del país, unos veintitrés millones de habitantes, en una zona que los modelos matemáticos señalan como especialmente vulnerable a un gran terremoto originado en la brecha. El temor se extiende también a las principales ciudades costeras del Pacífico, desde Nayarit hasta Oaxaca.

La colaboración entre investigadores mexicanos y japoneses comenzó tras el terremoto de magnitud 9 que azotó Sendai el 11 de marzo de 2011. Víctor Cruz Atienza, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, encabeza uno de los proyectos más ambiciosos sobre terremotos en México. Tras numerosas reuniones y con un presupuesto de cerca de seis millones de dólares, la colaboración se convirtió en realidad a finales de 2016. El despliegue de la primera red anfibia sismogeodésica de México y Centroamérica ha permitido a los investigadores comprender mejor el comportamiento de las placas tectónicas en la brecha.

Los estudios recientes han revelado que la brecha se ha ampliado hacia el sureste, abarcando ahora un total de doscientos treinta kilómetros. En el segmento más antiguo, los sismos lentos están liberando una parte considerable de la energía acumulada, lo que explica por qué han transcurrido ciento diez años sin una ruptura mayor. Sin embargo, esto no elimina el riesgo. Los investigadores consideran que el escenario más probable es que un terremoto comience en el segmento adyacente, cerca de donde rompió el sismo de 1957, y que su ruptura se propague en cadena a través de toda la brecha. Si esto ocurriera, podría generar un sismo de magnitud superior a 8, lo que sería catastrófico para la Ciudad de México.

Una ruptura tectónica de esa magnitud también amenazaría a las ciudades costeras con tsunamis. Las estimaciones preliminares de investigadores de la Universidad de Kioto indican que un terremoto de magnitud 8 frente a las costas de Zihuatanejo generaría olas promedio de cinco metros, requiriendo la evacuación de al menos seis mil personas entre residentes y turistas. En los últimos doscientos ochenta y ocho años, más de sesenta tsunamis han azotado el litoral del Pacífico mexicano, con olas que han alcanzado excepcionalmente hasta diez metros de altura.

Arturo Tena Colunga, ingeniero sísmico de la Universidad Autónoma Metropolitana, advierte que la Ciudad de México enfrentaría "la peor prueba de toda su vida" ante un terremoto de esa magnitud. Estima que la brecha podría generar un sismo de entre 8,2 y 8,4 grados con un epicentro de entre diez a veinte kilómetros de profundidad, lo que lo haría más superficial y, por tanto, más destructivo. Gran parte de la ciudad está construida sobre lagos, lo que amplifica las ondas sísmicas. Aunque la ciudad ha avanzado en sus reglamentos de construcción desde el terremoto de 1985, las estructuras antiguas, especialmente en colonias como la Roma, permanecen vulnerables. Los investigadores utilizan tecnología GPS acústica, robótica de vanguardia y sismómetros de fondo oceánico para medir cómo se deforma la corteza continental bajo el mar, donde la placa de Cocos y la placa continental de Norteamérica entran en contacto. Aunque los especialistas coinciden en que aún no es posible predecir un sismo, la información técnica recopilada permite mitigar el riesgo mediante mejores regulaciones de construcción y estrategias de protección civil. El proyecto está previsto que concluya en marzo de 2022.

Se ha acumulado mucha energía que va a causar lo que se espera que sea el peor sismo en cuanto a magnitud y tamaño en mucho tiempo en México, comparable al de 1932 y más fuerte que el sismo de 1985
— Arturo Tena Colunga, ingeniero sísmico de la Universidad Autónoma Metropolitana
Mientras más información tienes, más maneras tienes de prevenir. El que se esté monitoreando nos puede indicar cómo son las características de los movimientos y cómo estos afectan las estructuras
— Arturo Tena Colunga
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