Ejército sirio bombardea barrios kurdos en Aleppo tras vencer plazo de evacuación

Al menos nueve muertos en enfrentamientos, incluidos civiles, y miles de familias evacuadas con angustia de sus hogares en Aleppo.
Miles de familias salieron cargando lo que podían, sus rostros reflejando la urgencia de quienes abandonan sus hogares sin saber cuándo volverán
Civiles evacuaban Aleppo antes de que expirara el plazo establecido por las autoridades militares sirias.
Mark

¿Por qué el Gobierno sirio decidió bombardear precisamente después de que expirara el plazo de evacuación?

Mimi

Porque querían asegurar que los civiles estuvieran fuera del camino. Si hubieran bombardeado antes, habría habido masacres. El plazo fue una forma de hacer que pareciera ordenado, controlado, casi legal.

Mark

¿Y las FDS aceptaron ese plazo sin resistencia?

Mimi

No tenían mucha opción. Estaban rodeadas, sin apoyo aéreo, sin refuerzos. El plazo fue un ultimátum disfrazado de oportunidad humanitaria.

Mark

¿Qué significa que las negociaciones estén estancadas?

Mimi

Significa que nadie se mueve. El Gobierno quiere que las FDS se disuelvan en el ejército sirio, pierdan su autonomía. Los kurdos quieren garantías de que no serán perseguidos. Esas dos cosas no son compatibles.

Mark

¿Por qué importa quién disparó primero en Al Midan?

Mimi

Porque define quién es el agresor y quién es la víctima. En un conflicto como este, esa narrativa determina quién recibe apoyo internacional, quién es visto como legítimo.

Mark

¿Qué sucede ahora con los civiles que evacuaron?

Mimi

Están en refugios, en casas de familiares en otras ciudades, en la incertidumbre. No saben si sus hogares siguen en pie, si podrán volver, cuándo.

Mark

¿Puede haber una solución?

Mimi

Solo si alguien cede. Y en este momento, nadie está cediendo.

  • El ejército sirio fijó un ultimátum y lo cumplió: al vencer el plazo, los bombardeos sobre los barrios kurdos de Aleppo comenzaron sin demora.
  • Miles de familias, muchas con niños, huyeron cargando lo que pudieron, sin saber si volverían a sus hogares.
  • Al menos nueve personas murieron en los enfrentamientos más intensos registrados hasta ahora entre fuerzas gubernamentales y las FDS, mientras cada bando acusaba al otro de haber atacado primero zonas residenciales.
  • Una reunión en Damasco celebrada apenas dos días antes terminó sin ningún avance en las negociaciones para integrar a las FDS al Estado sirio, dejando el acuerdo firmado en marzo completamente paralizado.
  • Las FDS denuncian una guerra genocida contra los kurdos; Damasco sostiene que fueron los kurdos quienes atacaron barrios civiles: el conflicto de narrativas agrava el de las armas.

En Aleppo, cuando el reloj marcó las tres de la tarde del miércoles, miles de familias kurdas ya habían abandonado sus hogares por los corredores humanitarios abiertos para ellas. Lo que siguió —bombardeos sobre Sheikh Maqsud y Ashrafieh, al menos nueve muertos, acusaciones cruzadas— es el capítulo más violento de una tensión que lleva décadas acumulándose entre el Estado sirio y las fuerzas kurdas. Tras el derrocamiento de Al Asad y un acuerdo de integración que nunca prosperó, la pregunta de cómo coexisten dos poderes que no se fían el uno del otro sigue sin respuesta.

El miércoles por la mañana, las autoridades militares sirias declararon zona cerrada los barrios de mayoría kurda en Aleppo y abrieron dos corredores humanitarios con un plazo límite: las 15:00 hora local. Miles de familias salieron cargando lo que podían, muchos de ellos niños, con la urgencia de quienes no saben cuándo regresarán.

Cuando el reloj marcó el fin del plazo, comenzaron los bombardeos sobre Sheikh Maqsud y Ashrafieh, los dos distritos bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias. Fue el enfrentamiento más violento registrado hasta entonces entre el ejército de Damasco y los kurdos. Al menos nueve personas murieron. Las fuentes oficiales sirias reportaron tres civiles muertos en Al Midan, incluidas dos mujeres, y un militar fallecido. Las FDS, por su parte, acusaron a fuerzas afiliadas al Gobierno de haber disparado contra edificios residenciales. Cada bando señaló al otro como agresor.

Este choque no surgió en el vacío. Tras el derrocamiento de Bashar al Asad en diciembre de 2024, las relaciones entre los kurdos y el nuevo poder central en Damasco se volvieron cada vez más frágiles. En marzo de 2025 se firmó un acuerdo para integrar a las FDS en el Estado sirio antes de finales de año, pero el proceso nunca avanzó. Solo dos días antes de los bombardeos, el jefe de las FDS, Mazlum Abdi, viajó a Damasco para negociar los términos de esa integración. La reunión terminó sin acuerdos. Cuarenta y ocho horas después, los aviones sobrevolaban Aleppo.

Las FDS controlan extensas zonas del noreste de Siria, ricas en petróleo y trigo, y fueron decisivas en la derrota del Estado Islámico en 2019. Esa historia de cooperación con la coalición internacional contrasta hoy con la imagen de barrios bajo fuego, familias desplazadas y negociaciones rotas. La funcionaria kurda Elham Ahmed pidió resolver el conflicto mediante el diálogo, pero la pregunta de fondo permanece sin respuesta: cómo conviven dentro de un mismo Estado dos fuerzas que no confían la una en la otra.

El miércoles por la mañana, las autoridades militares sirias declararon los barrios de mayoría kurda en Aleppo como zonas cerradas al tránsito civil. Habían dado un plazo: las 15:00 hora local, las 12:00 GMT. Dos corredores humanitarios se abrieron para que los habitantes pudieran salir. Miles de familias lo hicieron, cargando lo que podían, muchos de ellos menores de edad, sus rostros reflejando la urgencia de quienes abandonan sus hogares sin saber cuándo volverán.

Los bombardeos comenzaron cuando el reloj marcó el fin del plazo. El ejército sirio apuntó a Sheikh Maqsud y Ashrafieh, los dos distritos donde las Fuerzas Democráticas Sirias, la milicia kurda respaldada por Estados Unidos, mantenían el control. Lo que sucedió en las horas siguientes fue el enfrentamiento más violento registrado hasta ese momento entre las fuerzas gubernamentales de Damasco y los kurdos. Corresponsales de la agencia AFP presenciaron el éxodo de civiles y luego documentaron los ataques que siguieron.

La cuenta de muertos creció rápidamente. Al menos nueve personas perdieron la vida en los combates, según los registros de AFP. Las fuentes oficiales sirias reportaron tres civiles muertos, incluidas dos mujeres, en un bombardeo contra edificios residenciales en el barrio de Al Midan. El Ministerio de Defensa sirio informó de un militar fallecido en un ataque contra una posición del ejército. Pero las cifras exactas se convirtieron en parte del conflicto mismo: cada bando acusaba al otro de haber disparado primero, de haber atacado zonas residenciales, de poner en riesgo a la población civil.

Las FDS denunciaron que un proyectil disparado por fuerzas afiliadas al Gobierno sirio impactó en Al Midan, lo que calificaron como un ataque directo contra viviendas. El Ministerio de Defensa sirio, por su parte, sostuvo que fueron las FDS quienes atacaron varios barrios adyacentes a las zonas que controlaban, dejando cinco muertos además del militar fallecido. Elham Ahmed, funcionaria kurda, acusó a las autoridades sirias de librar una guerra genocida contra la población kurda y pidió resolver el conflicto mediante el diálogo.

Este enfrentamiento no surgió de la nada. Sheikh Maqsud y Ashrafieh han sido escenarios de choques recurrentes entre fuerzas sirias y kurdas. A finales de diciembre, apenas una semana antes, cuatro personas murieron en enfrentamientos similares. Pero el contexto más amplio explica la tensión: en diciembre de 2024, el presidente Bashar al Asad fue derrocado. En los meses siguientes, las relaciones entre los kurdos y el nuevo poder central en Damasco se volvieron frágiles. El 10 de marzo se firmó un acuerdo para integrar a las FDS en el Estado sirio antes de finales de 2025, un proceso que habría permitido a los kurdos pasar de ser una fuerza militar autónoma a formar parte de las estructuras estatales.

Pero ese acuerdo nunca avanzó. Dos días antes de los bombardeos del miércoles, Mazlum Abdi, el jefe de las FDS, viajó a Damasco para reunirse con funcionarios del Gobierno sirio. Los negociadores se sentaron a la mesa con la intención de discutir los términos de la integración. La reunión terminó sin avances. Ninguna de las partes cedió. Ningún acuerdo se alcanzó. Y apenas cuarenta y ocho horas después, los bombardeos comenzaron.

Las FDS controlan extensas zonas del noreste de Siria, territorios ricos en petróleo y trigo que han sido fundamentales para la economía de la región. Fueron clave en la derrota del Estado Islámico en 2019, cuando trabajaron junto a la coalición internacional liderada por Estados Unidos. Esa historia de cooperación y éxito militar contrasta ahora con esta realidad: miles de civiles evacuados, barrios bajo fuego, negociaciones estancadas, y la pregunta sin respuesta de cómo conviven dos fuerzas que no confían la una en la otra dentro de un mismo Estado.

Una guerra genocida contra la población kurda que debe resolverse mediante el diálogo
— Elham Ahmed, funcionaria kurda
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