Dos años después del ataque más mortífero en su historia moderna, Israel ha comenzado a rendir cuentas dentro de sus propias filas: tres generales fueron cesados y otros oficiales sancionados por los fallos que permitieron la incursión de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó 1.121 muertos. Una investigación interna reveló deficiencias sistémicas profundas —no errores aislados— en inteligencia, toma de decisiones y despliegue de fuerzas. Pero la pregunta que más pesa sobre la sociedad israelí sigue sin respuesta: si la responsabilidad política llegará también hasta el primer ministro Netany
Ejército israelí sanciona y cesa a tres generales por fallos en ataque de Hamás del 7 de octubre
Información excepcional que no se procesó, decisiones que fallaron
¿Por qué el ejército espera dos años para remover a estos generales si ya sabía que habían fallado?
Algunos ya se habían ido voluntariamente. Haliva y Finkelman renunciaron hace tiempo. Pero la investigación formal tomó tiempo—necesitaban documentar exactamente dónde se rompió el sistema.
Aunque vale la pena notar que Basyuk se retiró después de la guerra con Irán, no inmediatamente después del 7 de octubre. Eso sugiere que la presión política para actuar creció con el tiempo.
¿Qué significa "deficiencia sistémica"? ¿Fue un error de una persona o algo más profundo?
El informe dice que fue profundo. Tenían información de alta calidad pero no la procesaron bien. Los procesos de toma de decisiones fallaron. El despliegue de fuerzas fue inadecuado. No fue un solo punto de ruptura.
Lo importante es que el ejército mismo lo reconoce. Pero el informe no especifica quién exactamente ignoró qué información o cuándo se tomaron las decisiones equivocadas. Eso queda un poco opaco.
¿Netanyahu va a enfrentar consecuencias también?
Esa es la pregunta abierta. Ha dicho que las responsabilidades políticas se determinarán después de la guerra. Pero la mayoría de los israelíes quieren una comisión que investigue.
Y eso es importante: la presión pública existe. Pero Netanyahu controla el calendario. Mientras la guerra continúe, puede argumentar que no es el momento. Eso es un poder real.
¿Qué pasa ahora con la tregua?
Hamás dice que tiene delegados en El Cairo negociando la segunda fase. Pero ambos lados se acusan de violar el alto el fuego que comenzó hace poco.
Así que mientras Israel procesa sus propias fallas internas, el conflicto sigue sin resolverse. Las sanciones militares y la investigación no cambian la realidad en el terreno.
Der Puls
- El ejército israelí reconoció que poseía información de alta calidad sobre la amenaza y aun así no emitió ninguna alerta, lo que convierte el fracaso en algo más difícil de justificar que una simple sorpresa táctica.
- Tres generales —inteligencia, operaciones y mando sur— fueron removidos, y los jefes de la marina y la fuerza aérea también recibieron sanciones, señalando que el colapso atravesó toda la cadena de mando.
- La investigación interna nombró 'deficiencias sistémicas y organizativas de larga data', desplazando la narrativa del error individual hacia una falla estructural del Estado.
- Netanyahu ha bloqueado durante dos años cualquier comisión de responsabilidad política, argumentando que debe esperar al fin de la guerra, mientras la mayoría de los israelíes exige que esa rendición de cuentas ocurra ahora.
- Con al menos 69.756 muertos en Gaza y una tregua frágil bajo tensión, las negociaciones en El Cairo sobre la segunda fase del alto el fuego definen el horizonte inmediato del conflicto.
Dos años después del ataque más mortífero en su historia moderna, Israel ha comenzado a rendir cuentas dentro de sus propias filas: tres generales fueron cesados y otros oficiales sancionados por los fallos que permitieron la incursión de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó 1.121 muertos. Una investigación interna reveló deficiencias sistémicas profundas —no errores aislados— en inteligencia, toma de decisiones y despliegue de fuerzas. Pero la pregunta que más pesa sobre la sociedad israelí sigue sin respuesta: si la responsabilidad política llegará también hasta el primer ministro Netanyahu.
Dos años después del ataque más mortífero en la historia de Israel, el ejército anunció el cese de tres generales y sanciones contra otros oficiales por su fracaso en prevenir la incursión de Hamás del 7 de octubre de 2023. Los removidos fueron Aharon Haliva, jefe de inteligencia militar; Oded Basyuk, jefe de operaciones; y Yaron Finkelman, comandante de la región sur el día del ataque. Haliva y Finkelman ya habían renunciado meses antes asumiendo responsabilidad personal; Basyuk se retiró tras la guerra de doce días contra Irán en junio.
La investigación interna, completada a principios de mes, no habló de errores puntuales sino de una 'deficiencia sistémica y organizativa de larga data'. El informe señaló un fracaso de inteligencia y la incapacidad de emitir alertas a pesar de contar con información de alta calidad, y criticó los procesos de decisión y el despliegue de fuerzas durante esa noche. Además de los tres generales, los jefes de la marina y la fuerza aérea también fueron sancionados, junto con otros cuatro generales y varios altos oficiales.
Sin embargo, la pregunta más urgente para la sociedad israelí permanece abierta: si el primer ministro Netanyahu enfrentará alguna responsabilidad política. Durante dos años ha sostenido que esa discusión debe esperar al fin de la guerra en Gaza, mientras encuestas muestran que una amplia mayoría de israelíes, de distintos sectores, exige una comisión que determine responsabilidades. El ataque desencadenó una guerra que ha causado al menos 69.756 muertes en Gaza según el Ministerio de Salud palestino, cifra considerada confiable por la ONU. Hoy, con una tregua frágil en vigor desde octubre y delegaciones de Hamás negociando en El Cairo la segunda fase del alto el fuego, el peso del 7 de octubre sigue definiendo cada decisión.
Dos años después del ataque más mortífero en la historia de Israel, el ejército anunció el cese de tres generales de alto rango y sanciones disciplinarias contra otros oficiales por su fracaso en prevenir la incursión de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó 1.121 muertos. La decisión llegó poco después de que el jefe del ejército, Eyal Zamir, exigiera una "investigación sistémica" sobre los fallos que permitieron que los terroristas palestinos penetraran las defensas del sur del país.
Los tres generales removidos de sus cargos fueron Aharon Haliva, quien entonces dirigía la inteligencia militar; Oded Basyuk, jefe de operaciones; y Yaron Finkelman, que acababa de asumir el mando de la región militar sur el día del ataque. Tanto Haliva como Finkelman ya habían presentado sus renuncias meses atrás, asumiendo responsabilidad personal por la tragedia. Basyuk se retiró después de la guerra de doce días que Israel libró contra Irán en junio de este año. El comunicado militar los señaló como personalmente responsables del fracaso institucional para anticipar y repeler el asalto lanzado desde la Franja de Gaza.
La investigación interna del ejército, completada a principios de mes por un comité de expertos designado por Zamir, reveló lo que denominó una "deficiencia sistémica y organizativa de larga data" dentro de la estructura militar. El informe identificó un "fracaso de inteligencia" y la "incapacidad para emitir una alerta" sobre los ataques, a pesar de que el ejército poseía "información excepcional y de gran calidad". También criticó los "procesos de toma de decisiones deficientes" y el "despliegue inadecuado de fuerzas durante la noche del 7 de octubre de 2023", señalando fallas que atravesaban toda la cadena de mando.
Más allá de los tres generales cesados, el ejército anunció sanciones contra los jefes de la marina y la fuerza aérea, junto con medidas disciplinarias contra otros cuatro generales y varios altos oficiales. Sin embargo, una pregunta más amplia permanece sin respuesta: si el primer ministro Benjamin Netanyahu será también responsabilizado por su papel en no prevenir los ataques. Durante los últimos dos años, Netanyahu ha sostenido que las investigaciones sobre las fallas deberían esperar hasta que termine la guerra en Gaza.
El ataque de Hamás desencadenó una guerra devastadora en Gaza que, según cifras del Ministerio de Salud palestino consideradas confiables por la ONU, ha causado al menos 69.756 muertes. Las encuestas muestran que una amplia mayoría de israelíes, provenientes de distintos sectores políticos, respalda la creación de una comisión que determine responsabilidades políticas por los fallos de seguridad. Actualmente, Israel y Hamás se acusan mutuamente de violar la tregua que entró en vigor el 10 de octubre tras dos años de conflicto, mientras delegaciones de alto nivel de Hamás se encuentran en El Cairo para negociar la segunda fase del alto el fuego.
Bemerkenswerte Zitate
El ejército contaba con información excepcional y de gran calidad pero fue incapaz de emitir una alerta sobre los ataques— Informe de investigación militar
Las fallas que condujeron al ataque deberían abordarse una vez concluida la guerra en Gaza— Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel