Ejercicio tras la quimioterapia reduce recaídas y eleva la supervivencia en cáncer de colon

Pacientes con cáncer de colon enfrentan riesgo de recaída, y en Chile el cáncer representa cerca del 26% de las defunciones nacionales.
El ejercicio modifica el terreno biológico
El médico Robinson Montejo explica por qué la actividad física se asocia a mejor pronóstico en cáncer de colon.
Mark

Si alguien terminó la quimioterapia, ¿qué cambia según este estudio?

Mimi

Que el tratamiento no termina ahí. En CHALLENGE, quienes hicieron ejercicio estructurado durante tres años tuvieron menos recaídas: 80,3% libres de enfermedad a cinco años, contra 73,9% del grupo control.

Luke

Son casi seis puntos de diferencia, y eso sí está en el estudio. Pero el texto no da más detalles del programa, como el tipo de ejercicio o su intensidad.

Mark

¿Y la supervivencia?

Mimi

A ocho años llegó al 90,3% en las personas físicamente activas, sobre 889 pacientes en total.

Luke

Ojo: la cifra de 90,3% aparece sin su comparación con el grupo control en este reporte. Sin ese dato, no sabemos cuánto de eso se debe al ejercicio.

Mark

¿Por qué podría funcionar?

Mimi

El doctor Montejo habla de cambios metabólicos, inmunológicos, cardiovasculares y hormonales, de células Natural Killer y linfocitos T, y de mioquinas que bajan la inflamación.

Luke

Eso es una explicación del médico, y él mismo usa el condicional: podrían generar un ambiente menos favorable. Es hipótesis de mecanismo, no algo demostrado en el ensayo.

Mark

¿Y qué significa para Chile?

Mimi

Se estimaron 63.274 casos nuevos en 2025 y el cáncer explica cerca del 26% de las muertes. Se buscan estrategias que complementen cirugía y radioterapia.

Luke

Falta saber si existe algún plan para llevar esto a los pacientes chilenos. El reporte no lo menciona.

  • Tras terminar la quimioterapia, el riesgo de recaída en el cáncer de colon sigue acechando a miles de pacientes.
  • El ensayo CHALLENGE, con 889 participantes, muestra que la diferencia entre quienes se ejercitaron y quienes no fue significativa a cinco años.
  • Los investigadores buscan integrar el ejercicio estructurado como complemento formal de la recuperación postratamiento.
  • La supervivencia global a ocho años alcanzó el 90,3% en pacientes activos, y el debate ahora gira hacia cómo llevar esta práctica a los sistemas de salud chilenos.

En el silencio que sigue a la quimioterapia, cuando el cuerpo ya ha soportado su batalla más dura, un ensayo internacional llamado CHALLENGE sugiere que el movimiento organizado puede ser un aliado silencioso. Sus 889 pacientes con cáncer de colon mostraron que quienes sostuvieron el ejercicio durante tres años tuvieron menos recaídas y una supervivencia mayor, hallazgos publicados en The New England Journal of Medicine. En un país como Chile, donde el cáncer pesa cerca de una cuarta parte de las muertes, esta evidencia invita a pensar la recuperación no solo como ausencia de enfermedad, sino como la reconstrucción activa de un terreno biológico más hospitalario.

Un ensayo clínico internacional llamado CHALLENGE siguió a 889 pacientes con cáncer de colon que ya habían terminado su quimioterapia. Su hallazgo central es que la actividad física estructurada, sostenida después del tratamiento, reduce las recaídas y mejora la supervivencia. Los resultados fueron publicados en The New England Journal of Medicine.

Entre quienes mantuvieron un programa de ejercicio durante tres años, el 80,3% seguía libre de enfermedad a los cinco años, frente al 73,9% del grupo control. A los ocho años, la supervivencia global llegó al 90,3% en las personas físicamente activas. El estudio habla de entrenamiento regular y sostenido, no de movimiento ocasional.

En Chile, el Ministerio de Salud estimó 63.274 nuevos casos de cáncer para 2025, y la enfermedad representa cerca del 26% de las muertes. Ese escenario impulsa la búsqueda de estrategias que acompañen a la radioterapia y la cirugía.

El doctor Robinson Montejo, especialista en Medicina del Deporte, explicó que el ejercicio produce cambios metabólicos, inmunológicos, cardiovasculares y hormonales que, en conjunto, podrían crear un entorno menos favorable para el crecimiento tumoral. Durante la actividad física aumentan transitoriamente células de defensa como las Natural Killer y los linfocitos T, mientras los músculos liberan mioquinas que modulan la inmunidad y reducen la inflamación crónica.

La pregunta que queda abierta es cómo integrar el ejercicio estructurado a la recuperación postratamiento en Chile, donde el cáncer sigue pesando de forma considerable en la mortalidad nacional.

Un ensayo clínico internacional llamado CHALLENGE siguió a 889 pacientes con cáncer de colon que ya habían terminado la quimioterapia. Su conclusión es que la actividad física estructurada después del tratamiento reduce las recaídas y mejora la supervivencia. Los resultados se publicaron en 2025 en The New England Journal of Medicine.

Los números son concretos. Entre quienes siguieron un programa de ejercicio durante tres años, el 80,3% seguía libre de la enfermedad a los cinco años. En el grupo de control, el porcentaje fue de 73,9%. A ocho años, la supervivencia global alcanzó el 90,3% en las personas físicamente activas.

Los hallazgos colocan el entrenamiento como una herramienta complementaria en la recuperación posterior al tratamiento. El estudio habla de ejercicio regular y sostenido, no de actividad ocasional.

El contexto chileno añade peso. El Ministerio de Salud estimó 63.274 nuevos casos de cáncer para 2025, y la enfermedad representa cerca del 26% de las muertes en el país. Ese escenario impulsa la búsqueda de estrategias integrales que acompañen terapias como la radioterapia o la cirugía.

El doctor Robinson Montejo, especialista en Medicina del Deporte de la Clínica de Recuperación de Lesiones (CRL), explicó los posibles mecanismos. Según dijo, el ejercicio produce cambios metabólicos, inmunológicos, cardiovasculares y hormonales que, actuando en conjunto, podrían generar un ambiente menos favorable para el crecimiento tumoral.

En lo inmunológico, durante la actividad física aumenta de forma transitoria la circulación de células de defensa, como las Natural Killer y los linfocitos T, encargadas de eliminar anomalías. Además, los músculos liberan mioquinas, que regulan la inmunidad y disminuyen la inflamación crónica. Montejo planteó que el ejercicio modifica el terreno biológico y se asocia con un mejor pronóstico.

La pregunta que queda es cómo podría integrarse el ejercicio estructurado a la recuperación postratamiento en Chile, donde el cáncer sigue pesando de forma importante en la mortalidad nacional.

El ejercicio produce una serie de cambios metabólicos, inmunológicos, cardiovasculares y hormonales que, actuando en conjunto, podrían generar un ambiente menos favorable para el crecimiento tumoral.
— Dr. Robinson Montejo, especialista en Medicina del Deporte, CRL
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