Egresados de Unicartagena descubren 11 nuevas especies de artrópodos en bosques secos del Caribe

Basta levantar una roca para encontrarse con especies nuevas para la ciencia
Los investigadores descubrieron que el bosque seco tropical, aunque fragmentado, sigue guardando biodiversidad poco explorada.
Mark

¿Por qué importa que descubramos once especies más de cochinillas de humedad? ¿No hay problemas más urgentes?

Mimi

Porque cada especie que desaparece sin ser descrita es un conocimiento perdido para siempre. Estos organismos llevan millones de años evolucionando en estos bosques. Si el bosque desaparece antes de que los documentemos, se lleva consigo información sobre cómo funcionan los ecosistemas tropicales.

Mark

Pero ¿qué hace especial que hayan sido egresados de una universidad en Cartagena los que lo encontraron?

Mimi

Que la ciencia no es solo cosa de laboratorios en capitales. Estos investigadores conocen el territorio, hablan con las comunidades locales, saben dónde buscar. Y decidieron nombrar las especies con la geografía y la cultura de la región, no con nombres europeos genéricos.

Mark

¿Y esos nombres, Poncho, Pambele, Yukpa... tienen algún peso científico o es solo simbólico?

Mimi

Es ambos. En la taxonomía, el nombre es parte del registro permanente. Cada vez que alguien cite a Venezillo Pambele en una investigación futura, estará vinculando la ciencia con la historia de Kid Pambelé, con la identidad caribeña. Eso es poder.

Mark

¿Qué pasa ahora con estas especies? ¿Están protegidas?

Mimi

Están documentadas, lo que es el primer paso. Pero viven en un bosque que ha perdido el 93 por ciento de su cobertura. El descubrimiento es también una advertencia: si no protegemos lo que queda, estas especies que acabamos de conocer podrían extinguirse antes de que entendamos realmente qué hacen.

Mark

¿Crees que otros estudiantes van a seguir este camino?

Mimi

Eso es lo que espera el profesor Navas Suárez. Si muestras a los estudiantes que pueden hacer ciencia real desde el pregrado, que sus preguntas importan, que pueden contribuir al conocimiento mundial... algunos van a seguir. Y eso es lo que necesita Colombia.

  • Un ecosistema que ha perdido el 93% de su cobertura natural sigue ocultando especies desconocidas bajo cada tronco y cada hoja muerta.
  • Once organismos que nadie había descrito científicamente fueron identificados en diez departamentos del Caribe colombiano, revelando un vacío enorme en el conocimiento de la biodiversidad regional.
  • Los Venezillos, invisibles para la mayoría, sostienen la salud del suelo descomponiendo materia orgánica en ecosistemas que ya están al límite de su fragmentación.
  • El descubrimiento, iniciado en 2016 durante el pregrado de sus autores, tardó casi una década en madurar entre trabajo de campo, colecciones internacionales y estudios de posgrado en Brasil.
  • El Grupo de Investigación en Artrópodos Neotropicales, creado por los mismos egresados, fue reconocido por el Ministerio de Ciencia en Categoría C, consolidando un modelo de ciencia local con alcance global.

En los rincones más olvidados del bosque seco tropical del Caribe colombiano, donde el 93% de la cobertura natural ya ha desaparecido, un grupo de egresados de la Universidad de Cartagena encontró once especies de vida que la ciencia aún no conocía. Su hallazgo —once nuevas cochinillas de humedad del género Venezillo, publicado en Zootaxa— no es solo un triunfo taxonómico, sino una advertencia: lo que no hemos nombrado aún podría desaparecer antes de que lo hagamos. La ciencia, cuando se cultiva desde la formación temprana y con raíces en el territorio, puede convertirse en un acto de memoria y resistencia.

Bajo hojas muertas y troncos en descomposición, en los fragmentos que aún quedan del bosque seco tropical del Caribe colombiano, vivían once especies que la ciencia nunca había nombrado. Yesenia Carpio, Carlos López y Ricardo Borja, egresados de la Universidad de Cartagena, las encontraron, las describieron y las publicaron en 2026 en Zootaxa, una de las revistas de taxonomía más reconocidas del mundo. Se trata de once nuevas especies de isópodos terrestres del género Venezillo —las populares cochinillas de humedad o bichos bolita— halladas en un ecosistema que ha perdido el 93% de su cobertura natural.

El proceso no fue rápido. Todo comenzó en 2016, cuando los tres investigadores, aún en pregrado, iniciaron su trabajo bajo la tutoría del docente Gabriel Navas Suárez. Durante casi una década recorrieron municipios de diez departamentos —desde Cesar y La Guajira hasta San Andrés, Providencia y Santa Catalina— y revisaron colecciones científicas del Instituto Alexander Von Humboldt y el Instituto de Ciencias Naturales. Esa formación temprana los llevó a maestrías en Unicartagena y doctorados en la Universidad Federal de San Carlos, en Brasil.

Los nombres que eligieron para las nuevas especies revelan una intención clara de anclarlas al territorio: Venezillo Poncho honra a Poncho Zuleta; Venezillo Pambele recuerda a 'Kid Pambelé'; y Venezillo Yukpa, Venezillo Kajashiwou y Venezillo Ika rinden tributo a pueblos indígenas de la región. Cada nombre es un vínculo entre la ciencia y la identidad caribeña.

Más allá de la taxonomía, el hallazgo tiene peso ecológico: los Venezillos descomponen materia orgánica y regeneran nutrientes del suelo, funciones esenciales en ecosistemas ya muy deteriorados. Su presencia indica que, a pesar de la fragmentación, estos bosques aún sostienen redes ecológicas vivas. Los mismos investigadores fundaron el Grupo de Investigación en Artrópodos Neotropicales, reconocido por el Ministerio de Ciencia en Categoría C, demostrando que la ciencia cultivada desde el pregrado y enraizada en el territorio puede tener impacto global.

En los fragmentos que quedan del bosque seco tropical del Caribe colombiano, bajo hojas muertas y troncos en descomposición, vive una biodiversidad que apenas comenzamos a conocer. Un grupo de egresados de la Universidad de Cartagena acaba de demostrar cuánto ignoramos aún sobre estos ecosistemas amenazados: descubrieron y describieron científicamente once nuevas especies de isópodos terrestres del género Venezillo, esos pequeños organismos que la gente llama cochinillas de humedad o bichos bolita. El hallazgo, publicado en 2026 en Zootaxa, una de las revistas de taxonomía más prestigiosas del mundo, representa un hito para la ciencia colombiana y un recordatorio urgente de lo que está desapareciendo.

Yesenia Carpio, Carlos López y Ricardo Borja firmaron el estudio titulado "Descubriendo la diversidad del Caribe: 11 nuevas especies de Venezillo Verhoeff, 1928 (Isopoda: Armadillidae) de Colombia y redescripción de la especie tipo". Su trabajo documenta organismos encontrados en relictos de un ecosistema que ha perdido el 93 por ciento de su cobertura natural. El bosque seco tropical del Caribe es hoy uno de los entornos más vulnerables del país, fragmentado y bajo presión constante, y sin embargo sigue guardando secretos biológicos. Los investigadores afirman que basta levantar una roca o un tronco para encontrarse con especies nuevas para la ciencia, no solo del género Venezillo sino de otras familias también.

Este descubrimiento no fue accidental ni rápido. Comenzó hace casi una década, en 2016, cuando los tres autores iniciaron un proceso de investigación que incluyó trabajo de campo en distintas regiones del Caribe colombiano y revisiones exhaustivas de colecciones científicas nacionales e internacionales, como las del Instituto Alexander Von Humboldt y el Instituto de Ciencias Naturales. Durante años compararon especímenes, refinaron criterios de diferenciación y redescribieron especies previamente conocidas. Lo notable es que todo comenzó durante su formación de pregrado en Biología, bajo la tutoría del docente Gabriel Navas Suárez, quien promovió la investigación temprana. Esa mentoría los llevó a estudios de maestría en Unicartagena y doctorado en la Universidad Federal de San Carlos en Brasil, consolidando una trayectoria científica sólida.

Los Venezillos, aunque pasan desapercibidos, cumplen una función ecológica vital. Descomponen la materia orgánica y la transforman en nutrientes, permitiendo que el suelo se regenere y que los ciclos naturales continúen. En ecosistemas bajo amenaza como el bosque seco tropical, estos organismos son especialmente importantes para mantener la salud del suelo y la fertilidad que sostiene a las plantas. Su presencia es un indicador de que, a pesar de la fragmentación y la degradación, estos fragmentos de bosque aún albergan redes ecológicas funcionales.

Las once especies fueron encontradas en municipios y veredas distribuidos en diez departamentos: Cesar, Córdoba, Bolívar, Atlántico, Magdalena, La Guajira, Sucre, San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Los investigadores decidieron nombrar a las nuevas especies vinculándolas con el territorio y la identidad regional. Así surgieron nombres como Venezillo Poncho, en honor a Poncho Zuleta; Venezillo Pambele, dedicada a Antonio Cervantes 'Kid Pambelé'; Venezillo Mojanaensis, por La Mojana; y Venezillo Yukpa, Venezillo Kajashiwou y Venezillo Ika, que hacen referencia a pueblos indígenas de la región. Otros nombres como Venezillo Sanandresensis, Venezillo Gloriaensis, Venezillo Jilguero, Venezillo Lobulatus y Venezillo Pearsei completan la lista, cada uno anclado a un lugar o una comunidad específica.

Este trabajo es el resultado de una visión más amplia: los mismos egresados que lideraron el descubrimiento crearon el Grupo de Investigación en Artrópodos Neotropicales en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de Unicartagena. El Ministerio de Ciencia y Tecnología lo reconoció y clasificó en Categoría C, evidenciando que el conocimiento generado localmente tiene impacto global. La experiencia de estos investigadores demuestra algo fundamental: vincular a los estudiantes tempranamente a proyectos científicos reales no solo enriquece su formación académica, sino que puede traducirse en aportes concretos al conocimiento científico mundial. En un contexto donde la biodiversidad desaparece más rápido de lo que podemos documentarla, especialmente en ecosistemas tan frágiles como el bosque seco tropical, esta clase de investigación sostenida es un acto de resistencia científica y un llamado a la conservación.

Los Venezillos descomponen la materia orgánica y la transforman en nutrientes, permitiendo que el suelo se regenere y que los ciclos naturales continúen
— Equipo investigador
Pese al riesgo en que se encuentran los bosques secos tropicales, las cochinillas de humedad son fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas
— Investigadores del estudio
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