En el corazón del Ártico, donde el hielo que retrocede revela tanto rutas como rivalidades, Estados Unidos y Dinamarca sellaron el 19 de septiembre de 2026 un acuerdo que otorga a Washington control permanente sobre la defensa de Groenlandia sin necesidad de adquirir el territorio. Lo que comenzó como una propuesta de compra que escandalizó a aliados se transformó en un arreglo pragmático que preserva la soberanía danesa en la forma mientras cede su sustancia estratégica. En un mundo donde el deshielo abre nuevas fronteras de poder, este pacto señala que el Ártico ha dejado de ser una periferi