EEUU se acerca al abismo: deuda superará el 130% del PIB en 2036

La deuda federal podría duplicarse en una década
Las proyecciones de la oficina presupuestaria muestran que en el peor escenario, la deuda alcanzaría 62,2 billones de dólares en 2036.
Mark

¿Por qué importa tanto que la deuda llegue al 133% del PIB? Es un número grande, pero ¿qué significa en la práctica?

Mimi

Significa que el gobierno debe cada vez más dinero solo para pagar los intereses de lo que ya debe. Ese dinero no va a educación, infraestructura o defensa. Va a los acreedores. Y cuando los tipos de interés suben, ese costo se dispara.

Luke

Pero hay que ser precisos: eso es lo que proyecta la oficina presupuestaria en el peor escenario. En el mejor, es 124%. Son estimaciones, no certezas.

Mark

¿Y cómo se llega a esos dos escenarios tan diferentes?

Mimi

Depende de si los tipos de interés suben 50 puntos básicos o 150. Una diferencia de un punto porcentual en el costo de financiación genera diferencias de billones en el déficit acumulado.

Luke

Exacto. Y eso es lo que nadie puede predecir con certeza. Los tipos dependen de decisiones de la Reserva Federal, de la inflación, de lo que hagan otros países. La oficina presupuestaria está diciendo: si esto pasa, entonces aquello.

Mark

¿Entonces por qué la gente está preocupada ahora?

Mimi

Porque el bono a diez años ya está en 5,26%, el nivel más alto desde 2002. No es una proyección. Es lo que está pasando. Y la deuda ya está en 100,6% del PIB este año.

Luke

Cierto. Lo que sí sabemos es que los costos de intereses están subiendo ahora mismo. Lo que no sabemos es si seguirán subiendo tanto como proyecta el escenario pesimista.

Mark

¿Y los aranceles de Trump? ¿No ayudan a reducir el déficit?

Mimi

Según el Instituto Peterson, los aranceles generaron apenas el 3,3% de los ingresos federales totales en 2025. Es muy poco. Y ese dinero se ha usado principalmente para rebajas de impuestos, no para reducir el déficit.

Luke

Aunque hay que notar que los aranceles son relativamente recientes. Es posible que los números cambien. Pero hasta ahora, no están compensando el agujero.

  • El bono del Tesoro estadounidense a diez años alcanzó el 5,26% esta semana, su nivel más alto desde 2002, encendiendo las alarmas sobre el costo de financiar una deuda que ya supera el 100% del PIB.
  • En el peor escenario proyectado, la deuda federal llegaría a 62,2 billones de dólares en 2036, casi el doble del nivel actual, superando incluso los picos registrados durante el esfuerzo bélico de la Segunda Guerra Mundial.
  • Los aranceles de la administración Trump, presentados como herramienta fiscal, apenas representaron el 3,3% de los ingresos federales en 2025 y su recaudación se destinó a rebajas impositivas, no a reducir el déficit.
  • Con un déficit que ya ronda el 6% del PIB en plena expansión económica, y sin conflictos globales que lo justifiquen, la trayectoria fiscal de Washington resulta inusualmente frágil para tiempos de paz.
  • Las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre se acercan sin que ningún partido haya colocado la reducción del endeudamiento en el centro de su agenda, dejando las correcciones estructurales para un futuro incierto.

Una vez más, la historia fiscal de las grandes potencias repite su patrón más antiguo: gastar más de lo que se tiene y pagar el precio en generaciones futuras. La Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos advierte que la deuda pública podría superar el 133% del PIB en 2036, un umbral que no se veía desde los años de la Segunda Guerra Mundial, impulsado esta vez no por cañones sino por el silencioso peso de los tipos de interés. En un momento en que ni demócratas ni republicanos parecen dispuestos a hacer de la austeridad una bandera electoral, la pregunta no es si la deuda crecerá, sino quién y cuándo deberá enfrentar sus consecuencias.

La Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos publicó esta semana un informe que dibuja un horizonte fiscal sin precedentes en la historia moderna del país. Según sus proyecciones, la deuda pública podría representar entre el 124,4% y el 133,1% del PIB en 2036, superando los niveles alcanzados durante la Segunda Guerra Mundial. El salto es especialmente llamativo si se compara con las estimaciones de hace apenas ocho meses, cuando el escenario base apuntaba al 120,2%. Este año, la deuda ya equivale al 100,6% del PIB.

El principal motor de esta escalada no es el gasto en programas sociales ni en defensa, sino el costo de servir la deuda existente. En el escenario más adverso —con los tipos de interés 150 puntos básicos por encima de lo previsto— el déficit acumulado entre 2026 y 2036 sería seis billones de dólares mayor que las proyecciones anteriores, de los cuales 4,9 billones corresponden únicamente a intereses netos que el Tesoro deberá abonar. Incluso en el escenario más optimista, con una subida de solo 50 puntos básicos, el impacto adicional superaría los 1,9 billones de dólares.

La administración Trump ha intentado compensar parte del déficit mediante aranceles, pero los números revelan la insuficiencia de esa apuesta: entre enero y septiembre de 2025, los ingresos arancelarios netos representaron apenas el 3,3% de la recaudación federal total, y los fondos obtenidos se destinaron a reducciones impositivas en lugar de contener el endeudamiento. La oficina presupuestaria señala que cinco sextos del aumento del déficit proyectado se deben directamente al alza de los tipos de interés.

Lo que hace el panorama especialmente inquietante es la ausencia de voluntad política para corregirlo. Con las elecciones de mitad de mandato a la vuelta de la esquina, ni demócratas ni republicanos han convertido la disciplina fiscal en una prioridad de campaña. Estados Unidos avanza así hacia convertirse en una de las economías más endeudadas del planeta, en una trayectoria que, según los propios analistas del Congreso, será muy difícil de revertir sin cambios profundos en la política fiscal.

La Oficina Presupuestaria del Congreso estadounidense presentó esta semana un diagnóstico inquietante sobre el futuro de las finanzas públicas del país. En el escenario más favorable, la deuda pública representará el 124,4% del producto interior bruto dentro de diez años. En el peor de los casos —y es este el que ocupa a los analistas— alcanzará el 133,1%, una cifra sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos, superior incluso a la registrada durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Washington se endeudó masivamente para financiar el esfuerzo bélico.

Estas proyecciones marcan un giro al alza respecto a lo estimado apenas ocho meses atrás. En febrero, los analistas de la oficina presupuestaria calculaban que la deuda llegaría al 120,2% del PIB en el escenario base. La aceleración es lo que verdaderamente preocupa. Este año cierra con una deuda equivalente al 100,6% del PIB, y si se materializan las proyecciones más pesimistas, la deuda federal alcanzará los 62,2 billones de dólares en 2036, prácticamente el doble del nivel actual. El informe fue solicitado por el Congreso para evaluar cómo la escalada de tipos de interés está impactando en los déficits y los niveles de endeudamiento.

El motor de esta trayectoria es el costo del servicio de la deuda. La oficina utilizó dos escenarios para sus cálculos: uno más benigno, aunque aún adverso, y otro pesimista. El punto de partida es el rendimiento que exigen los inversores para prestar dinero a Estados Unidos, particularmente el bono a diez años, que este viernes alcanzó el 5,26%, el nivel más alto desde 2002. En el escenario más sombrío, donde los tipos de interés suben 150 puntos básicos respecto de las previsiones anteriores, el déficit acumulado entre 2026 y 2036 será seis billones de dólares mayor que lo proyectado hace poco. De esa cifra, 4,9 billones corresponden a costos netos de intereses que el Tesoro deberá pagar, mientras que 1,1 billones son costos adicionales del servicio de la deuda.

En el escenario más optimista, donde los tipos suben solo 50 puntos básicos, el déficit adicional acumulado sería de 1,9 billones de dólares, con 1,6 billones en costos de intereses y 297.000 millones en costos de servicio. Incluso en este caso menos grave, la deuda alcanzaría el 124,4% del PIB, 4,2 puntos porcentuales por encima de lo previsto anteriormente. Lo que hace estos números especialmente preocupantes es el contexto: el déficit presupuestario federal actual ronda el 6% del PIB, una cifra inusualmente elevada para un período de crecimiento económico sin conflictos globales.

La estrategia fiscal de la administración Trump intenta compensar parte de este agujero mediante aranceles. Sin embargo, los números muestran que el esfuerzo es insuficiente. Según estimaciones del Instituto Peterson de Economía Internacional, los ingresos netos por aranceles de enero a septiembre de 2025 representaron apenas el 3,3% de los ingresos federales totales, que ascendieron a 5,2 billones de dólares. Entre octubre de 2025 y julio de 2026, esa proporción bajó al 2,8% de los ingresos proyectados para el año fiscal 2026. Los recursos recaudados por esta vía han sido destinados fundamentalmente a reducciones de impuestos, no a contener el déficit.

La oficina presupuestaria subraya en su informe que aproximadamente cinco sextos del aumento del déficit acumulado se atribuyen directamente a los efectos del aumento de tipos de interés, mientras que un sexto corresponde a costos adicionales del servicio de la deuda. Ni demócratas ni republicanos han priorizado la reducción del déficit como tema central en la campaña electoral de mitad de mandato prevista para el próximo 3 de noviembre, lo que sugiere que las medidas correctivas no llegarán en el corto plazo. Con estas proyecciones sobre la mesa, Estados Unidos se perfila como una de las principales economías más endeudadas del planeta, en una trayectoria que parece difícil de revertir sin cambios significativos en la política fiscal.

Aproximadamente cinco sextos del aumento del déficit acumulado se atribuyen a los efectos directos del aumento de tipos de interés
— Oficina Presupuestaria del Congreso
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