En el cruce entre la memoria del apartheid y las exigencias del presente, Estados Unidos ha impuesto restricciones de visas a funcionarios sudafricanos, acusándolos de complicidad en leyes que discriminan a la minoría afrikáner. La medida, anunciada por el secretario de Estado con respaldo en la Ley de Inmigración y Nacionalidad, profundiza una disputa diplomática que lleva más de un año abierta y que enfrenta dos lecturas irreconciliables de la justicia: la que ve discriminación en las políticas de redistribución de tierras, y la que ve en esas mismas políticas un intento tardío de reparar el