Después de veinte años en la lista negra antidrogas de Washington, Venezuela ha sido retirada de la categoría de incumplimiento específico por la administración Trump, en un giro que refleja tanto los cambios políticos en Caracas como la lógica instrumental con que Estados Unidos usa estas clasificaciones como palanca de política exterior. El país no desaparece del escrutinio estadounidense —permanece en la lista general de naciones relevantes para el tránsito de estupefacientes— pero la distinción importa: Washington ya no sostiene que sus autoridades han fallado demostrablemente en sus compr