EE.UU. escoltó un volumen récord de petróleo (18 millones de barriles) a través del estrecho mientras atacaba simultáneamente cerca de 60 objetivos militares iraníes. La operación refleja un cambio estratégico de la administración Trump hacia control económico del estrecho, dejando en segundo plano objetivos nucleares iraníes.
EE.UU. repele drones iraníes en escolta récord de 18 millones de barriles por Ormuz
No pueden verlos porque no tienen radar, porque lo volamos por los aires
¿Por qué es importante que Estados Unidos haya escoltado específicamente dieciocho millones de barriles el martes? ¿Qué diferencia hay entre eso y cualquier otra operación de escolta?
Es un récord desde que comenzó la guerra. Antes del conflicto, pasaban veinte millones diarios por el estrecho. Dieciocho millones en una sola operación coordinada demuestra que Estados Unidos puede mover volúmenes significativos mientras simultáneamente ataca objetivos militares iraníes. Es una demostración de capacidad.
Pero espera. ¿Esos dieciocho millones son el total de lo que pasó ese día, o es lo que Estados Unidos escoltó específicamente? Porque el secretario del Tesoro dijo que las exportaciones alcanzaron más de diecisiete millones diarios el lunes. ¿Estamos hablando de números diferentes o del mismo flujo?
Son operaciones distintas. El martes, Estados Unidos escoltó cuarenta buques específicamente. El lunes fue una cifra de exportaciones más amplia. Lo importante es que ambas cifras son récords en tiempos de guerra.
¿Y por qué la administración Trump cambió de prioridades? ¿Por qué dejó de lado los objetivos nucleares?
Porque el control del estrecho es más inmediato y tiene un impacto económico directo. Si pueden mantener el petróleo fluyendo, debilitan a Irán económicamente. Los objetivos nucleares son a largo plazo.
Pero Trump dijo hace poco que asegurar el uranio era una prioridad máxima. Ahora dice que está dispuesto a dejarlo enterrado y vigilarlo por satélite. ¿Eso es un cambio de estrategia o una admisión de que no pueden lograrlo militarmente?
Probablemente ambas cosas. La realidad en el terreno cambió. Los ataques del año pasado no destruyeron completamente las reservas. Así que pivotaron hacia algo que sí pueden controlar: el flujo de petróleo.
¿Y el sector naviero está convencido de que esto es seguro?
No. Hay escepticismo considerable. El costo de asegurar los buques sigue siendo muy alto. El costo de fletar un petrolero es de más de quinientos mil dólares diarios.
Una persona familiarizada con el sector dijo que "no conozco a nadie que crea que el promedio sea tan alto". Eso es una crítica directa a las cifras que está dando el gobierno. ¿Cuánto de esto es verificable?
Los cuarenta buques que atravesaron el martes son verificables. CNN identificó los buques específicos. Pero tienes razón: la mayoría apagó sus transpondedores, así que no hay un registro público completo de todo lo que transita.
Entonces, ¿cuál es el siguiente paso?
Estados Unidos planea ensanchar el corredor a través del estrecho el próximo mes para permitir que los buques maniobren con mayor libertad. Pero los funcionarios reconocen que esto llevará tiempo y perseverancia.
Der Puls
- Cuarenta buques mercantes escoltados con dieciocho millones de barriles de petróleo el martes
- Aproximadamente sesenta objetivos militares iraníes atacados simultáneamente alrededor del estrecho
- Bloqueo estadounidense ha impedido exportaciones de petróleo iraní desde julio
- Costo de fletar un petrolero a través del estrecho: más de quinientos mil dólares diarios
EE.UU. escoltó un volumen récord de petróleo (18 millones de barriles) a través del estrecho mientras atacaba simultáneamente cerca de 60 objetivos militares iraníes. La operación refleja un cambio estratégico de la administración Trump hacia control económico del estrecho, dejando en segundo plano objetivos nucleares iraníes.
Fuerzas estadounidenses escoltaron 40 buques con 18 millones de barriles de petróleo por el estrecho de Ormuz mientras repelían drones iraníes, en una operación récord que forma parte de una estrategia de presión económica sobre Irán.
El martes pasado, la armada estadounidense ejecutó una operación sin precedentes en el estrecho de Ormuz: escoltó a cuarenta buques mercantes que transportaban dieciocho millones de barriles de petróleo a través de una de las vías marítimas más disputadas del mundo, mientras simultáneamente repelía oleadas de drones iraníes y atacaba objetivos militares en tierra. Fue el volumen más alto de crudo que Estados Unidos ha protegido desde que comenzó el conflicto hace poco más de seis meses, según dos funcionarios estadounidenses familiarizados con las operaciones.
Antes de la guerra, aproximadamente veinte millones de barriles diarios transitaban por el estrecho. La cifra de dieciocho millones del martes representa un esfuerzo concentrado para restaurar el flujo de energía global y, más importante aún, para demostrar que Washington puede mantener abierta una ruta que Irán ha intentado cerrar mediante amenazas constantes a la navegación comercial. La operación no fue defensiva solamente. Mientras escoltaba los buques, Estados Unidos atacó cerca de sesenta objetivos militares en los alrededores del estrecho: emplazamientos de defensa aérea, sistemas de radar, capacidades para colocar minas, instalaciones de comunicaciones y recursos marítimos. Los funcionarios describieron esto como parte de una estrategia de múltiples frentes diseñada para debilitar sistemáticamente la capacidad de Irán de utilizar el estrecho como instrumento de presión política y económica.
Esta operación refleja un cambio fundamental en las prioridades de la administración Trump. Hace meses, funcionarios estadounidenses insistían en que asegurar las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán era una prioridad máxima. Esos objetivos nucleares han quedado efectivamente relegados a un segundo plano. El presidente Trump ha sugerido recientemente que está dispuesto a dejar las reservas de uranio enterradas y simplemente vigilarlas mediante imágenes satelitales. En su lugar, el Comando Central de Estados Unidos ha recibido instrucciones de concentrar todos sus esfuerzos en el estrecho y en impedir que el petróleo salga de los puertos iraníes o entre en ellos. Es parte de lo que los funcionarios describen como una "ofensiva total" para intensificar la presión económica sobre los líderes del régimen.
El bloqueo estadounidense ha impedido que Irán exporte petróleo desde julio. El martes, Trump afirmó que los ataques estadounidenses habían destruido los sistemas de radar iraníes, dejando al país incapaz de rastrear barcos a través del estrecho. "Intentaban ver los barcos", dijo desde la Oficina Oval. "No pueden verlos porque no tienen radar, porque lo volamos por los aires, y anoche destruimos mucho más que su radar". El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que las exportaciones alcanzaron el lunes un récord en tiempos de guerra de más de diecisiete millones de barriles diarios. "Eso no es control iraní del estrecho", afirmó.
Sin embargo, la realidad en el terreno es más complicada. A pesar de semanas de esfuerzos coordinados, el gobierno estadounidense enfrenta un escepticismo considerable del sector naviero y analistas de energía. Una persona familiarizada con la situación del sector dijo que "se puede afirmar con seguridad que el gobierno no se ha ganado precisamente una reputación de credibilidad". Aunque los aumentos diarios en el volumen del tráfico marítimo sean legítimos, agregó, "no conozco a nadie que crea que el promedio sea tan alto". Las empresas navieras siguen siendo escépticas sobre si Estados Unidos puede establecer un sistema sostenible. El costo de fletar un petrolero a través del estrecho se ha disparado a más de quinientos mil dólares diarios. El costo de asegurar los buques, que se disparó al inicio de la guerra, continúa siendo elevado. Los buques cisterna que transportan gas natural licuado actúan con aún más cautela debido a las consecuencias potencialmente catastróficas si fueran alcanzados por un dron, una mina o un misil iraní.
La mayoría, si no la totalidad, de los cuarenta buques que atravesaron el estrecho el martes apagaron sus transpondedores para evitar ser detectados, según el primer funcionario. Funcionarios de Trump han insistido reiteradamente en que por el estrecho transita más petróleo del que se conoce públicamente debido a esta práctica cada vez más habitual. Algunos funcionarios estadounidenses reconocen que probablemente se necesitarán tiempo y perseverancia para convencer al sector naviero de que es seguro transitar por allí. Para el próximo mes, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos esperan ensanchar el corredor a través del estrecho para permitir que los buques maniobren con mayor libertad.
Esta operación contrasta marcadamente con un intento anterior de la administración. En una etapa anterior del conflicto, Estados Unidos intentó poner en marcha una operación de escolta similar denominada Proyecto Libertad. Fue suspendida rápidamente después de que el anuncio tomara por sorpresa a aliados clave del Golfo, especialmente Arabia Saudita, lo que llevó a amenazas de bloquear el acceso estadounidense a bases y espacio aéreo. Meses después, la situación ha cambiado. Dado que los rebeldes hutíes ahora están lanzando ataques contra Arabia Saudita, existe un mayor apoyo de los socios regionales a las operaciones de escolta a través del estrecho. Aunque la operación del martes fue un éxito táctico, los funcionarios no creen que esté cerca una solución rápida al conflicto. Los precios de la energía siguen altos, lo que provoca turbulencias en el mercado mundial de bonos. Queda por ver si las operaciones militares en varios frentes obligarán finalmente a Irán a capitular y, si lo hacen, cuánto tiempo podría llevar.
Bemerkenswerte Zitate
Se puede afirmar con seguridad que el gobierno no se ha ganado precisamente una reputación de credibilidad— Persona familiarizada con la situación del sector naviero
Eso no es control iraní del estrecho— Scott Bessent, secretario del Tesoro