En el teatro siempre cambiante de la geopolítica del Golfo, el Pentágono ha reconocido esta semana una verdad que los gobiernos suelen custodiar con celo: que la guerra consume más de lo que produce, y que los inventarios estratégicos de municiones estadounidenses han quedado mermados tras meses de operaciones contra Irán. La admisión contradice las declaraciones públicas del presidente Trump y revela que la brecha entre la retórica del poder y la realidad logística puede ser tan decisiva como cualquier batalla. Con más de 50.000 militares desplegados y bases dañadas en ocho países, la pregunt
EE.UU. reconoce escasez de municiones en guerra con Irán tras negarlo meses
Más de 50.000 militares estadounidenses están implicados en la guerra; cientos de edificios e instalaciones en bases estadounidenses en ocho países fueron dañados o destruidos.