Dos naciones que compartieron décadas de integración económica se encuentran hoy atrapadas en una espiral de represalias que pone en cuestión los fundamentos mismos de su alianza. Washington prohibirá a partir del 29 de septiembre la entrada de lácteos, motocicletas y alcohol canadienses, y excluirá a Canadá de contratos gubernamentales, en respuesta a aranceles de represalia impuestos por Ottawa por valor de 20.000 millones de dólares. Lo que comenzó como una disputa comercial se ha convertido en una prueba de soberanía y de identidad para ambos países, mientras el diálogo permanece suspendid