En un domingo que debía ser de descanso, la Casa Blanca se vio obligada a reordenar sus prioridades: Estados Unidos activó alertas de seguridad en todas sus embajadas de Medio Oriente ante la escalada del conflicto en Yemen entre los hutíes —respaldados por Irán— y la coalición liderada por Arabia Saudita. El presidente Trump abandonó Camp David antes de lo previsto, un gesto que habla, más que cualquier comunicado oficial, de la gravedad con que Washington percibe la fragilidad del momento. En una región donde la violencia puede escalar sin aviso, la advertencia a los ciudadanos estadounidens