La paz nunca ha estado tan cerca como ahora
Después de meses de guerra y negociaciones tensas, Estados Unidos e Irán se encuentran al borde de un acuerdo histórico que podría redefinir el orden de Oriente Medio. Pakistán, actuando como mediador principal, anunció que ambas potencias han acordado el texto de un tratado que contemplaría la reapertura del estrecho de Ormuz, el desmantelamiento del uranio enriquecido iraní y el levantamiento gradual de sanciones. En el horizonte de esta paz frágil, sin embargo, persiste la sombra de Israel, que advierte que actuará según sus propios intereses si el acuerdo no los protege.
- Un conflicto iniciado el 28 de febrero ha paralizado el flujo energético del golfo Pérsico, disparando los precios del combustible y los alimentos en todo el mundo.
- Esta semana, Irán, Estados Unidos e Israel intercambiaron fuego durante tres días, recordando cuán delgada es la línea entre el alto el fuego y la conflagración total.
- El primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif y el canciller iraní Abbas Araghchi coincidieron en que 'la paz nunca ha estado tan cerca', señal que Trump amplificó de inmediato en redes sociales.
- El acuerdo está completado entre 80 y 85 por ciento, pero los detalles técnicos sobre el uranio enriquecido se negociarían durante 60 días adicionales tras la firma.
- Israel, fuera de la mesa de negociaciones, advierte que no abandonará Líbano, Siria ni Gaza, y que podría actuar de forma independiente si sus intereses no quedan garantizados.
A mediados de junio, Pakistán anunció que Estados Unidos e Irán habían acordado el texto de un tratado para poner fin a su guerra. El primer ministro Shehbaz Sharif declaró que los mediadores trabajaban en los detalles finales, y escribió en redes sociales que 'la paz nunca ha estado tan cerca'. El canciller iraní Abbas Araghchi lo confirmó con palabras casi idénticas, un mensaje que el presidente Trump compartió de inmediato, aunque horas antes había exigido a las autoridades iraníes que se 'pusieran las pilas, y rápido'.
La guerra, iniciada el 28 de febrero, ha dejado cicatrices profundas. Los combates paralizaron los embarques de petróleo y gas desde el golfo Pérsico, encareciendo combustibles y alimentos en todo el mundo. Un alto el fuego frágil rige desde el 7 de abril, pero esta semana Irán, Estados Unidos e Israel intercambiaron fuego durante tres días, recordando la proximidad del abismo.
Según un funcionario estadounidense de alto nivel, el acuerdo está completado entre 80 y 85 por ciento. Sus términos principales incluirían la reapertura del estrecho de Ormuz, la destrucción o retiro del uranio altamente enriquecido de Irán y el levantamiento gradual de sanciones con la liberación de activos congelados. Los detalles técnicos sobre el uranio se resolverían en los 60 días posteriores a la firma.
Pakistán lidera la mediación junto a Arabia Saudí, Turquía, Egipto y Qatar, y se espera que una ceremonia de firma pueda celebrarse en los próximos días. Sin embargo, Israel, que no participa en las negociaciones, advierte que no se retirará de Líbano, Siria ni Gaza, y que podría actuar de manera independiente si considera que sus intereses no están protegidos. Con el acuerdo a días de firmarse, la pregunta que pende sobre la región es si todas las partes, especialmente Israel, aceptarán sus términos y si la paz podrá sostenerse más allá del papel.
A mediados de junio, Pakistán anunció que Estados Unidos e Irán habían llegado a un acuerdo sobre el texto de un tratado destinado a terminar la guerra que los enfrenta. El primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif hizo el anuncio el viernes, señalando que los mediadores estaban trabajando con ambas partes para finalizar los detalles. "La paz nunca ha estado tan cerca como ahora", escribió Sharif en redes sociales, un comentario que reflejaba el optimismo de que después de meses de negociaciones intensas, ambas potencias podrían estar a punto de sellar un acuerdo histórico.
La guerra entre Estados Unidos e Irán comenzó el 28 de febrero y ha dejado cicatrices profundas en Oriente Medio. Los combates han paralizado prácticamente todos los embarques de petróleo y gas natural desde el golfo Pérsico, una interrupción que ha tenido consecuencias globales: los precios del combustible se han disparado, encareciendo alimentos y bienes esenciales mucho más allá de la región. Un frágil alto el fuego ha estado en vigor desde el 7 de abril, pero la amenaza de una escalada a gran escala ha permanecido constante. Esta semana, Irán intercambió fuego con Estados Unidos e Israel durante tres días, un episodio que recordó al mundo cuán cerca estaba de una conflagración mayor.
Según un funcionario estadounidense de alto nivel que habló bajo condición de anonimato, el acuerdo estaba completado entre 80 y 85 por ciento. Los términos principales incluirían la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital que Irán ha mantenido cerrada, estrangulando el comercio energético mundial. El acuerdo también contemplaría la destrucción o retiro del uranio altamente enriquecido de Teherán, un punto central de fricción entre las potencias. Estados Unidos ha temido durante años que el programa nuclear iraní pudiera conducir a un arma atómica, una de las razones principales que sus líderes citaron para iniciar la guerra. Irán, por su parte, ha insistido consistentemente en que sus programas nucleares tienen únicamente fines pacíficos.
Los detalles técnicos sobre cómo y dónde se retiraría el uranio enriquecido seguirían siendo negociados durante un período de 60 días después de la firma inicial del acuerdo. Se cree que el uranio está almacenado en tres instalaciones nucleares que fueron bombardeadas por Estados Unidos el año anterior. Funcionarios regionales también indicaron que el acuerdo incluiría el levantamiento gradual de las sanciones contra Irán y la liberación de activos iraníes que han permanecido congelados durante años, medidas que podrían proporcionar un alivio económico significativo a Teherán.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, confirmó el viernes que un acuerdo "nunca ha estado más cerca", un comentario que el presidente estadounidense Donald Trump compartió inmediatamente en sus redes sociales. Trump ha afirmado repetidamente en las últimas semanas que ambos países estaban al borde de un pacto. Sin embargo, la fragilidad de las negociaciones quedó evidente cuando Trump arremetió contra las autoridades iraníes el mismo viernes, diciéndoles que "más les vale ponerse las pilas, y rápido", apenas horas antes de compartir el mensaje optimista de Araghchi.
Pakistán ha asumido el liderazgo en los esfuerzos de mediación, encabezado por su jefe del ejército, el mariscal de campo Asim Munir, con el respaldo de Arabia Saudí, Turquía, Egipto y Qatar. Funcionarios regionales esperan que una ceremonia de firma del acuerdo pueda realizarse en los próximos días, una vez que funcionarios en Washington y Teherán lo aprueben formalmente. Un portavoz del ministerio de relaciones exteriores iraní declaró que el texto del acuerdo estaba "en su mayor parte finalizado".
Israel, que no es parte de las negociaciones directas, ha expresado preocupación sobre cómo el acuerdo protegerá sus intereses. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha afirmado que él y Trump están en "pleno acuerdo" en que Irán no debe poseer armas nucleares. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, subrayó que Israel espera que Trump defienda intereses clave israelíes, incluyendo el debilitamiento del programa de misiles de Irán y su red de fuerzas aliadas. Katz también advirtió que Israel podría actuar de manera independiente si considera que sus intereses no están siendo protegidos, y que su país no se retirará de las zonas que ocupa en Líbano, Siria y Gaza, ni de los campamentos de refugiados en el norte de Cisjordania.
La guerra también ha envuelto a otros actores regionales. Israel ha estado combatiendo a Hezbollah, una milicia aliada de Irán, en Líbano desde principios de marzo. El acuerdo inicial entre Estados Unidos e Irán se espera que ponga fin a la guerra "en todos los frentes, incluido Líbano", según Araghchi. Sin embargo, los líderes israelíes han dejado claro que no planean retirarse de Líbano, lo que sugiere que incluso si se firma un acuerdo entre Washington y Teherán, los conflictos regionales podrían persistir. Con el acuerdo aparentemente a días de ser firmado, la atención ahora se centra en si todas las partes involucradas, especialmente Israel, aceptarán los términos y si el acuerdo resistirá los inevitables desafíos que surgirán en su implementación.
Notable Quotes
La paz nunca ha estado tan cerca como ahora— Shehbaz Sharif, primer ministro de Pakistán
Un acuerdo nunca ha estado más cerca— Abbas Araghchi, ministro de Relaciones Exteriores de Irán
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Pakistán es el mediador aquí y no una potencia más grande?
Pakistán tiene relaciones con ambos lados y no es visto como amenaza por ninguno. Su jefe del ejército está liderando esto, lo que le da peso institucional. Además, tiene respaldo de Arabia Saudí, Turquía, Egipto y Qatar, lo que amplifica su influencia.
El acuerdo está 80-85% completo. ¿Qué falta?
Los detalles técnicos sobre el uranio enriquecido. Necesitan acordar exactamente cómo se retirará, de dónde, y quién lo hará. Eso tomará 60 días después de la firma inicial. También hay cuestiones políticas internas en Irán: no todos en el gobierno quieren el acuerdo.
¿Y Israel en todo esto?
Israel no está en la mesa. Netanyahu dice que confía en Trump para proteger sus intereses, pero está claro que Israel se reserva el derecho de actuar solo. Katz fue muy explícito: no se retiran de Líbano, Siria o Gaza.
¿Qué significa la reapertura del estrecho de Ormuz para el mundo?
Significa que el petróleo y gas volverán a fluir. Los precios de combustible bajarán, y con ellos, los alimentos y bienes básicos. Es una cuestión de economía global, no solo regional.
¿Cuál es el riesgo real aquí?
Que se firme pero no se implemente. O que Israel actúe unilateralmente en Líbano y desate todo de nuevo. O que facciones dentro de Irán sabotean el acuerdo. La fragilidad es real.